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viernes, 10 de agosto de 2012

El Caballero Oscuro: La Leyenda Renace. Me ha gustado, pero no tanto


La tarea no era, a priori, nada fácil. Tras el éxito arrollador que supuso El Caballero Oscuro, Christopher Nolan tenía que andarse con ojo para no decepcionar a los acérrimos fans del Hombre Murciélago. Y en la modesta opinión de este cinéfilo que rara vez ha tenido un cómic entre sus manos (el simple hecho de admitirlo hace que me sonroje), Nolan puede darse por satisfecho. Con esta tercera entrega se cierra la saga iniciada con Batman Begins y se demuestra que las películas de superhéroes pueden ser mucho más que un mero entretenimiento visual.


Lo que más me ha gustado de El Caballero Oscuro: La Leyenda Renace es algo que, probablemente, haya disgustado a muchos. Estamos ante un film coral en el que Batman (Christian Bale) no es el protagonista absoluto; el atormentado Bruce Wayne aparece en pantalla menos de lo que nos tiene acostumbrados. Así, podemos disfrutar más de las nuevas y acertadísimas incorporaciones, con mención especial para Anne Hathaway y Tom Hardy. La primera deja atrás definitivamente el universo de princesas made in Disney que la dio a conocer para embutirse el ceñido traje de látex de una Catwoman más realista que la mostrada en anteriores versiones (eso sí, para mí la Pfeiffer siempre será la Pfeiffer), mientras que Hardy interpreta a un villano todoterreno y se revela como uno de los actores más prometedores de su generación. Hardy y otros dos de los nuevos rostros (Joseph Gordon-Levitt y Marion Cotillard) de El Caballero Oscuro. La leyenda renace  ya trabajaron a las órdenes de Nolan en Inception (Origen). Los grandes –que hagan lo que hagan siempre lo serán- Gary Oldman, Michael Caine y Morgan Freeman completan el envidiable elenco.

Las escenas de acción son perfectas, al igual que la fotografía, la dirección artístisca y todos los aspectos técnicos del film. Sinceramente, no se me ocurre ningún "pero" al respecto.
A pesar de su metraje (más de dos horas y media) no se me ha hecho para nada pesada, pero el argumento no me ha gustado demasiado. Los golpes de efecto continuos y las “sorpresas” finales, algunos diálogos un tanto surrealistas (sí, sí, en esto último puede llevarse parte de culpa el doblaje), ciertos personajes carentes de carisma (como el de Cotillard)… Aunque tal vez la explicación sea mucho más sencilla que todo eso: estoy algo mayor para el cine de superhéroes. Me he cansado de la Batcueva, el Batmóvil y todas aquellas palabras que empiezan por “Bat”. Sí, ya lo he dicho. Y ahora es cuando este blog pierde los pocos adeptos que le quedan.


P.D. He de admitir que El Caballero Oscuro me parece una de las mejores películas estadounidenses de los últimos años y que la interpretación del Joker de Heath Ledger es insuperable.

domingo, 7 de marzo de 2010

I’m Not There, un biopic diferente

I'm Not There es un largometraje extravagante y un tanto inclasificable. Uno de esos filmes poco convencionales, que reciben la etiqueta de “película de culto” y pasan por las carteleras con más pena que gloria. Tal vez por eso, haya tardado más de dos años en llegar a nuestras pantallas (en las salas “yanquis” se estrenó a finales de 2007). En los títulos de crédito leemos lo siguiente: “inspirada en la música y en las muchas vidas de Bob Dylan”. Así, queda más o menos claro que no estamos ante una película al uso. I’m Not There es un biopic más que curioso del celebrado cantautor y poeta estadounidense Bob Dylan. Pero no esperen a una rutilante y apuesta estrella de Hollywood dando vida a Dylan y poniendo voz a sus emblemáticas canciones, como suele ser habitual en las cintas encuadradas dentro de este subgénero.

La película nos presenta a seis personajes diferentes y cada uno de ellos tiene algo de la personalidad del polifacético artista. Una “fauna” más variada que una caja de bombones surtidos: un niño cantante que vaga de un lado a otro sin rumbo (Marcus Carl Franklin), una especie de Billy el Niño (Richard Gere) que vive en el Oeste, una estrella de cine de difícil carácter (Heath Ledger), un joven poeta (Ben Winshaw), un famoso cantante de country-folk (Christian Bale) y un artista rebelde y algo deslenguado (Cate Blanchett).


El estupendo reparto es, sin duda, una de las principales bazas de I’m Not There. Cate Blanchett da vida -de manera ciertamente convincente- a un personaje masculino, rol por el que se llevó el Globo de Oro, la Copa Volpi en Venecia y nominaciones a los Oscar y a los BAFTA, entre otros muchos galardones. Me recuerda a casos como el de Linda Hunt en El año que vivimos peligrosamente o Blanca Portillo en Alatriste. Bale (que un día puede hacer del Hombre Murciélago y al otro figurar en una pequeña película indie como ésta), un envejecido Gere, Ben Winshaw (emergente protagonista de El Perfume y Retorno a Brideshead), el malogrado Ledger (no puedo evitarlo, me da mucha pena cuando le veo en pantalla)… Todos cumplen correctamente con la tarea que les ha sido asignada. Eso sí, me quedo con la entrañable interpretación del pequeño y hasta ahora desconocido Marcus Carl Franklin. Como curiosidad destacar, en papeles secundarios, a Charlotte Gainsbourg (hija de Jane Birkin y Serge Gainsbourg), a una delgadísima Michelle Williams (que fue pareja de Ledger) y a la genial Julianne Moore. Ejerce de narrador el veterano Kris Kristofferson.

La cinta está dirigida por el cineasta Todd Haynes (Velvet Goldmine, Lejos del Cielo), uno de los máximos exponentes del cine indie actual. Ambientada en la década de los 60, está filmada con mucho gusto, combina el color y el blanco negro y en algunos momentos adquiere el aspecto de un “falso documental”. Pero I’m Not There es, ante todo, una oda a la música de Dylan, un film en el que las canciones están estrechamente unidas a la trama. Haynes, que se alzó con el Premio Especial del Jurado en Venecia, contó con el beneplácito del propio Dylan.
Uno de los puntos negativos del film es su metraje, ya que dura más de dos horas (135 minutos para ser exactos). Es un pelín “lento” y sólo gustará a aquellos espectadores acostumbrados a películas “diferentes” que se alejan de los explotadísimos estereotipos de Hollywood.