
Tras varios días sin poder acceder a
Internet desde casa he podido comprobar que mi grado de adicción a la World Wide Web es mucho mayor de lo que pensaba. Pero bueno, ya está solucionado y ahora toca actualizar este modesto blog que pretende conservar, al menos, su reducido círculo de adeptos.
Sobre los dichosos
Oscar he de reconocer que este año los he seguido con menor interés que nunca. No he visto muchas de las cintas que optaban a la ansiada estatuilla dorada, aunque, por supuesto, tengo una opinión –más o menos afortunada, eso juzgadlo vosotros mismos- sobre lo acontecido en el
Kodak Theatre durante la noche del
7 de marzo. Tan sólo decir que me congratulo enormemente de que
Kathryn Bigelow y su
En tierra hostil arrebataran los galardones principales a la sobrevalorada
Avatar y a un egocéntrico (y supuesto “rey del mundo”)
James Cameron, que por cierto se conserva infinitamente peor que su ex esposa Bigelow. Sobre
Jeff Bridges he de admitir que no es mi actor favorito pero me alegro por él; me dio lástima no ver de nuevo a
Morgan Freeman como flamante ganador por su estupendo trabajo en
Invictus. Pero su Oscar por
Million Dollar Baby está muy reciente.
Y respecto a
Sandra Bullock… No he visto su interpretación en
The Blind Side, aunque sí la mayoría de sus predecibles y blandas (y por otra parte, entretenidísimas) comedias románticas y como me cae la mar de bien, pues me alegro. Además la pizpireta actriz demostró que no sólo es simpática en la gran pantalla
al recoger su Razzie por
All About Steve con una gracia que ya podrían adoptar muchos de sus estirados compañeros de generación. Que el austríaco
Christoph Waltz se alzara con el premio al Mejor Actor de Reparto no sorprendió a nadie, y que la divertida
Mo’Nique (a la que recuerdo en el spin-off de
Moesha,
The Parkers) hiciera lo propio en la categoría femenina, tampoco. Pobre
Pe… Menos mal que allí estaba Bardem (y tal vez su hermana Mo) para apoyarla.
También quería hablaros sobre dos películas que he visto recientemente: la ya mencionada
Invictus y
Veronika decides to die. La primera de ellas es de sobra conocida para todos, incluso para los menos aficionados al séptimo arte. Por encima de todo, me quedo con la interpretación de
Morgan Freeman, que encarna a
Mandela con asombroso realismo y con la figura del propio Mandela, al que
todos deberíamos admirar. También
Matt Damon hace una labor más que encomiable como François Pienaar, el capitán del equipo de rugby de Sudáfrica. El protagonista de la saga
Bourne –de la que me considero fan- demuestra que no es sólo un tipo de acción.

Asimismo, me gustaría mostrar mi desacuerdo con aquellos que opinan que el fragmento sobre el partido final es demasiado largo. No cortaría ni un sólo minuto del mismo, y eso que no soy un adepto del rugby (más bien todo lo contrario). Tampoco podemos olvidar quién está detrás de la cámara: el genial e incombustible
Clint Eastwood, que a sus casi 80 años vuelve a demostrar por qué muchos lo consideran uno de los mejores directores estadounidenses contemporáneos. Lo único que borraría del metraje: algunas canciones un tanto ñoñas, que aportan más bien poco a la trama.
Veronika decides to die es un film extraño, basado en la novela homónima del afamado escritor brasiñelo
Paulo Coelho y protagonizado por una
Sarah Michelle Gellar que intenta hacernos olvidar que no hace tantos años era la cazavampiros más famosa de la pequeña pantalla. A priori una película protagonizada por la Gellar parece prometer más bien poco, pero al menos en este caso, el film superó mis expectativas. Aprovecho para recomendaros otro trabajo reciente muy poco conocido de la actriz:
Historias de Manhattan, drama romántico donde tiene como partenaire a
Alec Baldwin.
A lo que vamos,
Veronika decides to die narra la vida de
Veronika Deklava, una joven que parece tenerlo todo y que un buen día decide acabar con su vida. Pero no lo consigue y es ingresada en un hospital psiquiátrico “de diseño”. Poco después le comunican que le quedan pocos días para morir… Un dramón en toda regla que deberíamos evitar si hemos tenido un mal día. Eso sí con un “happy end” que contentará a algunos y un elenco de intérpretes estupendo. Además de la Gellar –que demuestra ser una solvente actriz dramática-, podemos ver a
Jonathan Tucker (protagonista de la serie catódica
Los hermanos Donnelly), una sorprendente
Erika Christensen (
Fanática,
Más allá del odio,
Traffic), la veterana
Melissa Leo (que acaparó numerosos premios por su interpretación en
Frozen River) y al inglés David
Thewlis, que a pesar de no ser demasiado conocido para el gran público es dueño de una extensa y variada filmografía (
El niño con el pijama de rayas, la saga de
Harry Potter,
Siete años en el Tibet…).

En resumidas cuentas, se trata de una película pequeña, bien hecha y que lamentablemente está más cerca de
Inocencia interrumpida que de
Alguien voló sobre el nido del cuco. Aún no se ha estrenado por estos lares, aunque en EE.UU. ya está en DVD.
Y esto es todo de momento…