Mostrando entradas con la etiqueta George Clooney. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta George Clooney. Mostrar todas las entradas

sábado, 13 de octubre de 2012

Lo que he visto...


He de reconocerlo. Hace mucho tiempo que no piso una sala de cine. Y no es sólo culpa de la subida del IVA -que también-, ahora tengo como amante a una hipoteca que me sale realmente cara (¡menos mal que sólo quedamos una vez al mes!), electrodomésticos que dan desagradables sorpresas… Pero eso no quiere decir que no haya visto películas en las últimas semanas. Nada de eso. Os hago un breve resumen de lo que he “digerido” (tranquil@s ninguna indigestión grave a la vista) recientemente.
1.       Drive (2011). Para muchos críticos la mejor película del año pasado. Hombre, yo no diría tanto, aunque la verdad es que se trata de un thriller diferente a todo lo que hemos visto. Su estética ochentera, ese aire “neo-noir”, sangre a raudales, una historia de amor imposible, una banda sonora a medida… Ingredientes todos ellos que ayudan a moldear una película personal, no apta para los espectadores que únicamente se alimentan de “blockbusters”.  El protagonista es un enigmático joven que trabaja en un taller de coches, además de ser especialista para escenas de riesgo en Hollywood y conductor nocturno que acompaña en sus fechorías a criminales. Sólo alguien como Ryan Gosling podía hacer de una horterísima chupa de cuero (con escorpión bordado en la espalda y que perfectamente podría estar en el armario de cualquier miembro del reparto de “Jersey Shore”) algo “cool”.

      2.   Los idus de marzo (2011). El cuarto largometraje como realizador de George Clooney es un thriller político centrado en las vicisitudes de un joven asesor político (Ryan Gosling, poseedor del don de la ubicuidad) que hace campaña para que el senador Morris (Clooney) sea elegido como candidato del Partido Demócrata para las elecciones de 2004. Un reflejo de la política actual en el que las puñaladas por la espalda están a la orden del día y que, una vez más, nos hace reflexionar sobre lo poco que realmente sabemos acerca de este mundo semejante a una partida de póker, pero de dimensiones descomunales. Un reparto de campanillas y una buena historia a la que tal vez le falte algo más de ritmo.

3.       Temple Grandin (2010). Este biopic producido por la HBO relata la asombrosa historia de Temple Grandin, una mujer con autismo que no dejó que nada ni nadie se interpusiera en su camino y cuyos inventos revolucionaron ranchos y mataderos en todo el mundo. Me gustó especialmente una frase que se repite varias veces a lo largo de la película en referencia a Grandin: “es diferente, pero no menos”. Un personaje inspirador encarnado magistralmente por Claire Danes (pre-Homeland), que ganó el Globo de Oro y el Emmy por su interpretación.

4.       Mientras duermes (2011). El gran Jaume Balagueró está detrás de esta película escalofriante, que me hace alegrarme enormemente de no tener portero en mi edificio. Luis Tosar (esas cejas…¿son de este mundo?) se mete en la piel de un portero que hace “algo más” que entrometerse en la vida de los vecinos. Y como no me gusta revelar “spoilers” no diré mucho más. Algunos momentos surrealistas aparte, buenas dosis de suspense y giros argumentales que dejan a uno…helado. Por cierto, el apartamento de Marta Etura…¿está a la venta? Jeje.

5.        Immortals (2011). Mucha fantasía, efectos especiales de lujo y la mayor cantidad de gente guapa por fotograma que he visto en los últimos meses. En general, un espectáculo visual palomitero para disfrutar a todo volumen, muy en la línea de películas como 300.

6.       Somewhere (2010). Siempre me suelen gustar las películas de Sofia Coppola. Somewhere, la historia de un actor famoso de Hollywood que debe hacerse cargo de su hija de 11 años, se salda con un duelo interpretativo entre Stephen Dorff (que parece haber recuperado el rumbo de su hasta ahora decadente carrera) y Elle Fanning, hermana pequeña de Dakota. La cara más cruda (¿y realista?) de Hollywood.

lunes, 6 de febrero de 2012

Los descendientes, ¿pelín sobrevalorada?

Alexander Payne no es un cineasta al uso, eso seguro. Es de los que “cuentan” historias e intentan no caer en los sobreexplotados clichés del cine actual. He visto la mayoría de sus películas (Election, Entre copas, A propósito de Schmidt) y todas ellas me han gustado moderadamente, aunque nunca pasarán a engrosar la lista de mis films favoritos. La alabadísima Los descendientes ha causado en mí una sensación similar. A pesar de haberme gustado, creo que está sobrevalorada.El argumento nos traslada a una Hawai muy diferente a la que estamos acostumbrados a ver en la gran pantalla. Aquí no vemos celebraciones “luau” (así se llaman las fiestas hawaianas), danzas exóticas ni coloridos collares de margaritas. Matt King (George Clooney) es un abogado cuya mujer acaba de sufrir un accidente y se encuentra en coma en el hospital. Él deberá hacerse cargo de sus dos hijas: la adolescente rebelde Alexandra (Shailene Woodley) y la pequeña Scottie (Amara Miller), que está realmente lejos de ser una niña ejemplar. Además, descubrirá un secreto que escondía su mujer y deberá decidir qué hacer con las tierras que él y sus primos han heredado de sus antepasados. Vamos, que al hombre se le acumulan los marrones.
Una cosa sí tengo clara. George Clooney interpreta el papel de su vida. Tras comenzar su carrera en abominables películas de serie B, saltar a la fama catódica con Urgencias y labrarse un nombre como uno de los actores de más éxito del panorama actual (incluso ha hecho varias incursiones como realizador), el carismático Clooney se encuentra en el punto álgido de su carrera. Puede conseguir su segunda estatuilla y sin duda, realiza una labor sublime, haciéndome olvidar que ostenta el dudoso honor de haber protagonizado la peor película de Batman de la historia. Bromas aparte, Clooney está digno de aplauso y resulta tan creíble como el resto del cast, del que destacaría a sus dos hijas: la prometedora Shaile Woodley (hasta ahora conocida por su rol en Vida secreta de una adolescente) y Amara Miller, que aporta momentos cómicos a una trama eminentemente dramática. Y es que, a pesar de su fuerte carga dramática, Los descendientes no está concebida para hacer llorar al espectador e incluye diálogos hilarantes y personajes graciosos (mención especial para Sid, el “amiguete” de la hija mayor).

Los descendientes es, ante todo, una película sobre la familia y las complicadas relaciones entre padres e hijos, un retrato diferente con el inconfundible sello de Payne, que basó su guión en la novela homónima de Kaui Hart Hemmings. Bien escrita, bien interpretada, bien rodada… A pesar de todo ello, Los descendientes no ha conseguido cautivarme como lo hizo The Artist. En mi opinión le falta ese ingrediente mágico que convierte algo bueno en algo perfecto. Veremos qué opina la Academia.


lunes, 3 de mayo de 2010

Fantástico Sr. Fox, una cinta de animación poco convencional

Muchos de los libros del genial Roald Dahl han sido llevados a la gran pantalla. Y, aunque plasmar con fidelidad la magia de los escritos de Dahl sea una tarea más que ardua, en la mayoría de los casos las adaptaciones no han defraudado. Hace pocos años Tim Burton dirigió una encomiable versión de Charlie y la fábrica de chocolate (décadas atrás ya fue llevada al cine con Gene Wilder como protagonista) y en 1996 el polifacético Danny DeVito también hizo su propia incursión en el universo Dahl adaptando la inolvidable Matilda. ¿Y qué mozalbete de los noventa podría olvidar La maldición de las brujas (basada en Las brujas), con una endiablada Anjelica Huston en estado de gracia? Danny, el campeón del mundo y James y el melocotón gigante también conocieron sendas versiones cinematográficas. Ahora llega el turno de El Superzorro, que acaba de estrenarse en nuestras pantallas bajo el título de Fantástico Sr. Zorro.

Tras las cámaras está uno de los directores más excéntricos del panorama actual: Wes Anderson (Viaje a Darjeeling, Life Aquatic, Los Tenenbaums), fan confeso del libro. Anderson también ha coescrito el guión junto a su colaborador habitual Noah Baumbach y ha contado con las voces de muchos de sus actores fetiche (Owen Wilson, Bill Murray, Jason Schwartzman…). Fantástico Sr. Fox es una divertida comedia animada en “stop-motion” apta para todos los públicos y que probablemente no aburrirá a los progenitores que se vean arrastrados por sus insistentes hijos a las salas de cine. La historia se centra en el carismático Sr. Zorro (que en la V.O. tiene la inconfundible voz de George Clooney), que lleva una apacible vida junto a su mujer (doblada por la omnipresente Meryl Streep) y a su rebelde e incomprendido hijo. La familia recibirá la visita de un místico y pedante sobrino, Kristofferson, que parece ser el colmo de la perfección. Pero el patriarca -que actualmente ejerce de columnista en un periódico- ansía emociones fuertes y aventuras… Como no podía ser de otra manera, sus andanzas traerán consigo peligrosas consecuencias.

Junto a la familia de zorros desfilan por el metraje una serie de entrañables e insólitos animales: una zarigüeya llamada Kylie (nada que ver con la Minogue), una rata vigilante de sidra con complejo de karateka, un tejón abogado… Los personajes humanos reflejados en el film (sobre todo los tres granjeros) resultan realmente desagradables y, tal vez, demasiado estúpidos.
A pesar de ser muy bien recibida por la crítica especializada Fantástico Sr. Fox no cuajó en las taquillas… ¿Por qué? Tal vez sea porque aquí no encontramos esculturales princesas con un cabello impoluto, ni interminables canciones con moralina, ni mensajes que propugnan que lo importante es la belleza interior.

Fantástico Sr. Fox es un film estéticamente admirable y muy entretenido, con grandes dosis de humor. Una cinta animada poco convencional, plagada de personajes la mar de simpáticos y entrañables.