Érase una vez una serie fresca y divertida que rompía tabúes y mostraba el sexo desde el punto de vista femenino. Tras permanecer seis temporadas en antena, la serie concluyó, dejando desolados a millones de fans de todo el globo terráqueo. Un buen día, uno de los guionistas de la serie, Michael Patrick King, decidió plasmar en la gran pantalla las aventuras y desventuras de las cuatro neoyorquinas más pijas de la historia. Para sorpresa de los más escépticos, el film se convirtió en un éxito rotundo, recaudando millones a mansalva y situándose entre las más taquilleras de 2008. La llegada de una secuela parecía inevitable. Muchos nos echamos a temblar… ¡Y no nos equivocábamos!
Una vez más -y que conste que lo dice un fiel seguidor de la franquicia- vuelve a cumplirse aquello de que “segundas partes nunca fueron buenas”. Vale, la primera película no era Lawrence de Arabia, pero al menos tenía algo de enjundia y varios momentos memorables. La presencia de tanta marca en cada plano podía volver loco hasta al más “fashionista” de los espectadores y le sobraban dosis de azúcar; aún así, era un producto más que digno, sobre todo teniendo en cuenta la calidad de las predecibles comedias románticas actuales. Desde luego, como los tráilers hacían presagiar, esta secuela es peor que su antecesora, aunque seguramente provocará más carcajadas entre el público. Sexo en Nueva York 2 recurre a la risa más fácil, con un guión que parece escrito sobre la marcha y que poco tiene que ver con la serie original de la HBO.
Una vez más -y que conste que lo dice un fiel seguidor de la franquicia- vuelve a cumplirse aquello de que “segundas partes nunca fueron buenas”. Vale, la primera película no era Lawrence de Arabia, pero al menos tenía algo de enjundia y varios momentos memorables. La presencia de tanta marca en cada plano podía volver loco hasta al más “fashionista” de los espectadores y le sobraban dosis de azúcar; aún así, era un producto más que digno, sobre todo teniendo en cuenta la calidad de las predecibles comedias románticas actuales. Desde luego, como los tráilers hacían presagiar, esta secuela es peor que su antecesora, aunque seguramente provocará más carcajadas entre el público. Sexo en Nueva York 2 recurre a la risa más fácil, con un guión que parece escrito sobre la marcha y que poco tiene que ver con la serie original de la HBO.
Han pasado dos años desde la anterior incursión cinematográfica de las cuatro “chicas”. El matrimonio de Carrie (Sarah Jessica Parker) y Mr. Big (Chris Noth) parece estar perdiendo la chispa; Samantha (Kim Cattrall) lucha con uñas y dientes (y pastillas) contra la menopausia; Charlotte (Kristin Davis) se está volviendo loca con sus ruidosas hijas pequeñas y Miranda (Cynthia Nixon) está más que cansada de su trabajo como abogada. Un influyente jeque invita a Samantha a Abu Dabi con todos los gastos pagados para que disfrute de los encantos de los Emiratos Árabes; claro, como no podía ser de otra manera, la más ardiente del grupo invita al viaje a sus tres amigas del alma. Nuestras glamourosas chicas vivirán allí experiencias de lo más delirantes. Realmente la película podría haberse titulado Sexo en Abu Dabi, porque lo que es la Gran Manzana sale bien poco.El personaje de Samantha –que naturalmente escandalizará a los abudabíes con su falta de inhibición- protagoniza la mayoría de los gags de la película. No en vano, el choque cultural entre Oriente y Occidente es uno de los temas de los que se nutre la cinta. La exuberante niñera de Charlotte también nos hace reír y Miranda se revela como la más vital de las cuatro. Hay que destacar, asimismo, la aparición de Aidan (John Corbett), el antiguo amor de Carrie, y cameos de Penélope Cruz, Miley Cyrus y Liza Minelli, que canta y baila en la boda de Stanford y Anthony con una sorprendente vitalidad (¿de verdad es ella?). Tampoco podemos olvidar los modelitos imposibles de Carrie & Co., que esta vez se pasan de castaño oscuro. ¿Y qué me dicen de la ropa que utilizan cuando están tranquilamente en su casa? ¿No tienen el típico chándal raído o la camiseta extra larga de publicidad?

Sexo en Nueva York 2 es una película dirigida a los fans de la franquicia, a los que hará ilusión volver a ver en la gran pantalla a Sarah Jessica Parker, Kim Cattrall, mi adorada Kristin Davis y Cynthia Nixon repitiendo los papeles que las convirtieron en celebrities. Siguen estando estupendas, pero los primeros planos evidencian que los años no pasan en balde y si quieren hacer una tercera entrega, ya pueden darse prisa.
Un producto de marketing excesivamente vapuleado por la crítica con unos cuantos gags divertidos. Y marcas, muchas marcas. Así puede resumirse Sexo en Nueva York 2.


La verdad, su trayectoria “post-Carrie” no ha sido demasiado brillante: ha protagonizado La joya de la familia, la olvidable Novia por contrato o la reciente ¿Qué fue de los Morgan?, una comedia co-protagonizada por Hugh Grant que se estrelló en las taquillas de medio mundo. En las vitrinas de su casa no faltan premios, ya que posee dos Emmys y cuatro Globos de Oro, entre otros reconocimientos.
2.
Estuvo unos cuantos años deambulando por productos mediocres y después, gracias a Sexo en N.Y., volvió al cine, aunque en papeles secundarios: 15 minutos, Crossroads (como madre de Britney Spears, jajajaja), Soñando, soñando…triunfé patinando y en la recién estrenada El escritor, dirigida por Roman Polanski y en la que comparte cartel con Pierce Brosnan y Ewan McGregor. En los últimos años ha trabajado mucho en el teatro. Ha estado casada en tres ocasiones e incluso salió con el que fuera primer ministro canadiense Pierre Trudeau.
3. 
4.
Gracias a la irónica, inteligente y sincera Miranda Hobbes consiguió la popularidad que tanto se le resistía. Tras su periplo en la serie de la HBO tuvo intensas apariciones estelares en series como House, Urgencias y Ley y Orden: Unidad de Víctimas Especiales y encarnó a Eleanor Roosevelt en la miniserie Warm Springs, donde coincidió con Kenneth Brannagh. En 2006 ganó un Tony como protagonista por su interpretación en el montaje teatral Rabbit Hole. En el cine se ha decantado, sobre todo, por filmes independientes y festivaleros: Pequeño Manhattan, One Last Thing, The Babysitters, Lymelife… Hace algunos años ocupó (involuntariamente) titulares de la prensa amarilla cuando saltó a la luz su relación con la activista Christine Marinoni, con la que sigue en la actualidad. Anteriormente mantuvo una larga relación con el profesor Danny Mozes, padre de sus dos hijos. 
