domingo, 21 de marzo de 2010

El apasionante mundo de los spin-off

Muchos de vosotros os estaréis preguntado qué diantres es un spin-off. Pues bien, se trata de un término utilizado sobre todo en EE.UU. para denominar a una serie “derivada” o a una serie que surge de otra. En algunas ocasiones uno de los personajes centrales abandona el show en cuestión para emprender una nueva vida y en otras, se introduce durante varios episodios a un personaje que más adelante protagonizará su propio serial. A veces, y sólo a veces, el spin-off consigue superar a su predecesora. Aquí tenéis algunos representativos ejemplos de las series de este tipo que nos ha dado la caja tonta en las últimas décadas:

1. Frasier (Cheers). El psiquiatra Frasier Crane era uno de los personajes más emblemáticos de la célebre Cheers. Este asiduo de la barra del bar más recordado de los ochenta abandonó Boston para vivir en Seattle junto a su padre, un ex policía muchísimo menos snob que él. Allí trabajaría como locutor en una emisora local de radio, dando consejos más o menos acertados a los oyentes. La hilarante sitcom, que consiguió el reconocimiento de la crítica especializada y la audiencia, nos presentaba a personajes inolvidables como Niles, el refinado hermano de Frasier, la fisioterapeuta inglesa Daphne o el –en ocasiones obediente- perro Eddie, entre otros. Permaneció en antena 11 años y se alzó con innumerables galardones, como 11 Emmys.

2. Joey (Friends). Joey Tribbiani, el más tierno, bobalicón y caradura seductor de la serie Friends se marchó a Los Ángeles para intentar dar el empujón definitivo a su carrera de actor. Lamentablemente, las peripecias del eterno aspirante a estrella no gustaron en demasía a la audiencia, que aún no había olvidado los gags de la magistral Friends. Aunque durante sus primeros episodios reunió frente al televisor a millones de televidentes la serie fue perdiendo fuelle y la cancelaron tras dos temporadas. Y es que, era mucho más floja que su predecesora. Contó con estrellas invitadas de primer nivel como Kelly Preston, Lucy Liu, Christina Ricci, Ellen DeGeneres… 3. Aída (Siete Vidas). Carmen Machi se ganó el aplauso del público cuando interpretó a Aída, la asistenta de Sole (Amparo Baró) en Siete Vidas. Poco a poco el personaje fue ganando peso en la trama y se convirtió en uno de los preferidos de la audiencia. Tras culminar Siete Vidas –en mi humilde opinión, una de las mejores series emitidas por Telecinco- se estrenó con arrollador éxito Aída. Eso sí, tras seis temporadas, el personaje central fue perdiendo protagonismo en beneficio de los intérpretes secundarios (sobre todo de Paco León, que se ha convertido en toda una estrella catódica). En la actualidad la serie continúa emitiéndose sin Carmen Machi, que la abandonó a principios de 2009. 4. Melrose Place (Sensación de vivir). La rubia y pija Kelly (Jennie Garth) de Sensación de vivir mantuvo una breve relación con Jake (Grant Show) un “chapuzas” algo mayor que ella que no podía vivir sin su moto y su gomina. Este affaire sirvió para introducir una nueva serie: Melrose Place, que se convertiría en uno de los culebrones icónicos de los noventa. El complejo de apartamentos en el que “todos se prestaban la sal” nos brindó momentos antológicos y famosos personajes como Amanda Woodward (Heather Locklear), la rubia oxigenada más famosa del prime time, las desequilibradas pelirrojas Kimberly (Marcia Cross) y Sydney (Laura Leighton), los sosísimos Billy (Andrew Shue) y Allison (Courtney Thorne-Smith) y un largo etcétera. Por allí también pasaron Kristin Davis (Sexo en Nueva York), Doug Savant (Tom Scavo de Mujeres desesperadas), Rob Estes (Medias de seda), Kelly Rutherford (Gossip Girl) y Alyssa Milano. Duró siete intensos años a base de engaños amorosos, asesinatos, falsas identidades, embarazos no deseados, chantajes… 5. C.S.I. Miami y C.S.I. Nueva York (C.S.I.). Las aventuras de Grissom y compañía han dado pie a dos exitosos spin-off: la más hortera C.S.I. Miami y la más oscura C.S.I. Nueva York. Las tres siguen emitiéndose en la actualidad y gozan de una “salud envidiable”. Las tramas y asesinatos enganchan y al margen de estos tres elogiables productos televisivos han proliferado a lo largo de estos últimos años series de temática similar como Mentes criminales o El mentalista. Pero, en mi opinión, ni David Caruso ni Gary Sinise le llegan a la altura de los zapatos al carismático William Petersen (que hace varias décadas estuvo viviendo en Oñati y tiene una hija llamada Maite Nerea). Aunque tal vez este último comentario no deba tenerse en consideración porque Petersen abandonó la serie en 2009. De todas maneras, me quedo con la original. Sin lugar a dudas estamos ante una de las franquicias más rentables de la televisión yanqui. 6. Sin cita previa (Anatomía de Grey). Que la doctora Addison Montgomery (encarnada por la atractiva Kate Walsh) era uno de los personajes con más enjundia de Anatomía de Grey estaba claro. Tras tres temporadas en la popular serie hospitalaria, la doctora Addison dejó el Hospital Seattle Grace para trabajar en una clínica privada de Los Ángeles. La producción –que va por su tercera temporada- ha logrado unos resultados de audiencia relativamente buenos en Estados Unidos, aunque es más almibarada que su antecesora. 7. Angel (Buffy, cazavampiros). Angel, el vampiro con buen fondo que traía por la calle de la amargura a la protagonista de Buffy, cazavampiros, tuvo su propio spin-off , que se prolongó durante casi cinco años. Entre sus compañeros de reparto destacaba la escultural Charisma Carpenter, que retomó su papel de la serie original, el de la chica “guay” del insti, Cordelia. De todas maneras, la buena suerte parece perseguir al inexpresivo David Boreanaz, que desde 2005 triunfa gracias a la interesante Bones.

CASOS MENOS CONOCIDOS

  • Jennifer Love Hewitt protagonizó la aquí inédita Time of your life, un spin-off de Cinco en familia, en el que su personaje (Sarah Reeves) se mudaba a Nueva York para encontrar a su madre biológica.
  • Jóvenes rebeldes fue una breve serie (tan sólo se emitieron 8 episodios) de culto que surgió de Dawson crece. Sirvió para descubrir a futuras stars como Kate Bosworth e Ian Somerhalder (Perdidos, Crónicas vampíricas).
  • ¿Alguien se acordaba de que Cosas de casa era un spin-off de Primos lejanos? Pues sí, la madre del clan Winslow fue la ascensorista del edificio en el que trabajaban los protagonistas.
  • Jess, de Las chicas Gilmore, también iba a tener su propia serie, Windward Circle, que ahondaría en la complicada relación con su padre (Rob Estes). El piloto fue elegido pero la WB decidió cancelarla antes de su emisión, debido a los altos costes de producción.



Más spin-off: Los Roper (Apartamento para tres), NCIS: Los Ángeles (protagonizada por Chris O’Donnell), Caprica (Battlestar Galáctica)…

martes, 16 de marzo de 2010

Popurrí, popurrí

Tras varios días sin poder acceder a Internet desde casa he podido comprobar que mi grado de adicción a la World Wide Web es mucho mayor de lo que pensaba. Pero bueno, ya está solucionado y ahora toca actualizar este modesto blog que pretende conservar, al menos, su reducido círculo de adeptos.

Sobre los dichosos Oscar he de reconocer que este año los he seguido con menor interés que nunca. No he visto muchas de las cintas que optaban a la ansiada estatuilla dorada, aunque, por supuesto, tengo una opinión –más o menos afortunada, eso juzgadlo vosotros mismos- sobre lo acontecido en el Kodak Theatre durante la noche del 7 de marzo. Tan sólo decir que me congratulo enormemente de que Kathryn Bigelow y su En tierra hostil arrebataran los galardones principales a la sobrevalorada Avatar y a un egocéntrico (y supuesto “rey del mundo”) James Cameron, que por cierto se conserva infinitamente peor que su ex esposa Bigelow. Sobre Jeff Bridges he de admitir que no es mi actor favorito pero me alegro por él; me dio lástima no ver de nuevo a Morgan Freeman como flamante ganador por su estupendo trabajo en Invictus. Pero su Oscar por Million Dollar Baby está muy reciente.

Y respecto a Sandra Bullock… No he visto su interpretación en The Blind Side, aunque sí la mayoría de sus predecibles y blandas (y por otra parte, entretenidísimas) comedias románticas y como me cae la mar de bien, pues me alegro. Además la pizpireta actriz demostró que no sólo es simpática en la gran pantalla al recoger su Razzie por All About Steve con una gracia que ya podrían adoptar muchos de sus estirados compañeros de generación. Que el austríaco Christoph Waltz se alzara con el premio al Mejor Actor de Reparto no sorprendió a nadie, y que la divertida Mo’Nique (a la que recuerdo en el spin-off de Moesha, The Parkers) hiciera lo propio en la categoría femenina, tampoco. Pobre Pe… Menos mal que allí estaba Bardem (y tal vez su hermana Mo) para apoyarla.

También quería hablaros sobre dos películas que he visto recientemente: la ya mencionada Invictus y Veronika decides to die. La primera de ellas es de sobra conocida para todos, incluso para los menos aficionados al séptimo arte. Por encima de todo, me quedo con la interpretación de Morgan Freeman, que encarna a Mandela con asombroso realismo y con la figura del propio Mandela, al que todos deberíamos admirar. También Matt Damon hace una labor más que encomiable como François Pienaar, el capitán del equipo de rugby de Sudáfrica. El protagonista de la saga Bourne –de la que me considero fan- demuestra que no es sólo un tipo de acción.

Asimismo, me gustaría mostrar mi desacuerdo con aquellos que opinan que el fragmento sobre el partido final es demasiado largo. No cortaría ni un sólo minuto del mismo, y eso que no soy un adepto del rugby (más bien todo lo contrario). Tampoco podemos olvidar quién está detrás de la cámara: el genial e incombustible Clint Eastwood, que a sus casi 80 años vuelve a demostrar por qué muchos lo consideran uno de los mejores directores estadounidenses contemporáneos. Lo único que borraría del metraje: algunas canciones un tanto ñoñas, que aportan más bien poco a la trama.

Veronika decides to die es un film extraño, basado en la novela homónima del afamado escritor brasiñelo Paulo Coelho y protagonizado por una Sarah Michelle Gellar que intenta hacernos olvidar que no hace tantos años era la cazavampiros más famosa de la pequeña pantalla. A priori una película protagonizada por la Gellar parece prometer más bien poco, pero al menos en este caso, el film superó mis expectativas. Aprovecho para recomendaros otro trabajo reciente muy poco conocido de la actriz: Historias de Manhattan, drama romántico donde tiene como partenaire a Alec Baldwin.

A lo que vamos, Veronika decides to die narra la vida de Veronika Deklava, una joven que parece tenerlo todo y que un buen día decide acabar con su vida. Pero no lo consigue y es ingresada en un hospital psiquiátrico “de diseño”. Poco después le comunican que le quedan pocos días para morir… Un dramón en toda regla que deberíamos evitar si hemos tenido un mal día. Eso sí con un “happy end” que contentará a algunos y un elenco de intérpretes estupendo. Además de la Gellar –que demuestra ser una solvente actriz dramática-, podemos ver a Jonathan Tucker (protagonista de la serie catódica Los hermanos Donnelly), una sorprendente Erika Christensen (Fanática, Más allá del odio, Traffic), la veterana Melissa Leo (que acaparó numerosos premios por su interpretación en Frozen River) y al inglés David Thewlis, que a pesar de no ser demasiado conocido para el gran público es dueño de una extensa y variada filmografía (El niño con el pijama de rayas, la saga de Harry Potter, Siete años en el Tibet…).
En resumidas cuentas, se trata de una película pequeña, bien hecha y que lamentablemente está más cerca de Inocencia interrumpida que de Alguien voló sobre el nido del cuco. Aún no se ha estrenado por estos lares, aunque en EE.UU. ya está en DVD.

Y esto es todo de momento…

domingo, 7 de marzo de 2010

I’m Not There, un biopic diferente

I'm Not There es un largometraje extravagante y un tanto inclasificable. Uno de esos filmes poco convencionales, que reciben la etiqueta de “película de culto” y pasan por las carteleras con más pena que gloria. Tal vez por eso, haya tardado más de dos años en llegar a nuestras pantallas (en las salas “yanquis” se estrenó a finales de 2007). En los títulos de crédito leemos lo siguiente: “inspirada en la música y en las muchas vidas de Bob Dylan”. Así, queda más o menos claro que no estamos ante una película al uso. I’m Not There es un biopic más que curioso del celebrado cantautor y poeta estadounidense Bob Dylan. Pero no esperen a una rutilante y apuesta estrella de Hollywood dando vida a Dylan y poniendo voz a sus emblemáticas canciones, como suele ser habitual en las cintas encuadradas dentro de este subgénero.

La película nos presenta a seis personajes diferentes y cada uno de ellos tiene algo de la personalidad del polifacético artista. Una “fauna” más variada que una caja de bombones surtidos: un niño cantante que vaga de un lado a otro sin rumbo (Marcus Carl Franklin), una especie de Billy el Niño (Richard Gere) que vive en el Oeste, una estrella de cine de difícil carácter (Heath Ledger), un joven poeta (Ben Winshaw), un famoso cantante de country-folk (Christian Bale) y un artista rebelde y algo deslenguado (Cate Blanchett).


El estupendo reparto es, sin duda, una de las principales bazas de I’m Not There. Cate Blanchett da vida -de manera ciertamente convincente- a un personaje masculino, rol por el que se llevó el Globo de Oro, la Copa Volpi en Venecia y nominaciones a los Oscar y a los BAFTA, entre otros muchos galardones. Me recuerda a casos como el de Linda Hunt en El año que vivimos peligrosamente o Blanca Portillo en Alatriste. Bale (que un día puede hacer del Hombre Murciélago y al otro figurar en una pequeña película indie como ésta), un envejecido Gere, Ben Winshaw (emergente protagonista de El Perfume y Retorno a Brideshead), el malogrado Ledger (no puedo evitarlo, me da mucha pena cuando le veo en pantalla)… Todos cumplen correctamente con la tarea que les ha sido asignada. Eso sí, me quedo con la entrañable interpretación del pequeño y hasta ahora desconocido Marcus Carl Franklin. Como curiosidad destacar, en papeles secundarios, a Charlotte Gainsbourg (hija de Jane Birkin y Serge Gainsbourg), a una delgadísima Michelle Williams (que fue pareja de Ledger) y a la genial Julianne Moore. Ejerce de narrador el veterano Kris Kristofferson.

La cinta está dirigida por el cineasta Todd Haynes (Velvet Goldmine, Lejos del Cielo), uno de los máximos exponentes del cine indie actual. Ambientada en la década de los 60, está filmada con mucho gusto, combina el color y el blanco negro y en algunos momentos adquiere el aspecto de un “falso documental”. Pero I’m Not There es, ante todo, una oda a la música de Dylan, un film en el que las canciones están estrechamente unidas a la trama. Haynes, que se alzó con el Premio Especial del Jurado en Venecia, contó con el beneplácito del propio Dylan.
Uno de los puntos negativos del film es su metraje, ya que dura más de dos horas (135 minutos para ser exactos). Es un pelín “lento” y sólo gustará a aquellos espectadores acostumbrados a películas “diferentes” que se alejan de los explotadísimos estereotipos de Hollywood.

domingo, 28 de febrero de 2010

Keri Russell. Felicity se abre camino en la gran pantalla

Todo puede conseguirse con trabajo y tesón. Y si no, que se lo pregunten a Keri Russell. Esta guapísima californiana comenzó su carrera en la “caja tonta” siendo una adolescente. Ella era una de las presentadoras más dicharacheras del espacio infantil Mickey Mouse Club, junto a otras futuras estrellas como Britney Spears, Christina Aguilera, Justin Timberlake o J.C. Chasez. A diferencia de Spears y compañía, Russell prefirió concentrarse en la interpretación. Continuó ligada a la factoría Disney en su debut cinematográfico, Cariño, he agrandado al niño; puede que los espectadores más avispados la recuerden como la niñera del crío que crece hasta límites insospechados. Después hizo apariciones más bien esporádicas en series conocidas de los noventa como Yo y el mundo, Matrimonio con hijos, Siete en el paraíso e incluso protagonizó un culebrón que duró sólo una temporada: Playas de Malibú. También la vimos en unos cuantos telefilmes de sobremesa y en varios videoclips (“Always” de Bon Jovi, por ejemplo).

Su larga melena rizada se hizo famosa en todo el mundo en 1998, gracias a la serie universitaria Felicity, creada por el también artífice de Alias y Perdidos, J.J. Abrams. Las aventuras y desventuras (sobre todo, amorosas) de la joven responsable y eternamente indecisa que no callaba ni debajo del agua auparon al estrellato a Russell, que se llevó a casa un Globo de Oro. Aunque, al parecer, los fans de la producción -que estuvo en antena hasta 2002- no eran demasiado fieles, ya que perdió muchos espectadores en la segunda temporada, cuando la protagonista decidió cortar sus característicos bucles dorados.

Durante su periplo televisivo la moza hizo pequeñas (y muy olvidables) incursiones en el cine: la comedia “teen” Locos por el mambo y la patriótica Cuando éramos soldados, junto a Mel Gibson. Tras culminar la serie estuvo tres años sin trabajar; la imagen de Felicity pesaba demasiado.

Todo cambió cuando la eligieron para dar vida a una de las hijas de la “cabreadísima” Joan Allen en la muy recomendable Más allá del odio. Trabajó en teatro y televisión (la miniserie Into the West, producida por Steven Spielberg, y la estupenda telepelícula The Magic of Ordinary Days) y acompañó al “cienciólogo” Tom Cruise en la anodina tercera entrega de Misión Imposible. También la vimos en la escalofriante cinta de terror El caníbal de Rotemburgo.

2007 fue su gran año. Además de casarse con el carpintero Shane Deary (con el que tuvo su primer hijo), se consagró como una intérprete más que solvente gracias a la dulce película independiente La camarera. Este “pequeño” y curioso film, en el que encarnaba a una joven de vida aburrida que preparaba exquisitos pasteles- la consagró como una actriz madura y competente. Ese mismo año actuó en la aquí inédita The Girl in the Park, en la tierna August Rush. El triunfo de un sueño, junto a Jonathan Rhys Meyers, Robin Williams y Freddie Highmore, y en dos episodios de la divertida sitcom Scrubs. El año pasado estrenó entre nosotros la película familiar Más allá de los sueños al lado de Adam Sandler.

Sus dos últimos filmes vuelven a situar a Russell como una de las mejores intérpretes de su generación: Leaves of Grass (la co-protagoniza junto a Edward Norton, que da vida a dos gemelos) y el drama Medidas extraordinarias, al lado de dos pesos pesados de Hollywood, Harrison Ford y Brendan Fraser.


Medidas extraordinarias se estrena el 12 de marzo. Ver tráiler (en castellano)

Tráiler de Leaves of Grass (en inglés)

sábado, 20 de febrero de 2010

Chéri, en brazos de la mujer madura

En algunas ocasiones un intérprete se “come” una película. Basta con recordar a Al Pacino en Esencia de mujer, Felicity Huffman en Transamérica, Javier Bardem en Mar adentro o Charlize Theron en Monster. Y en Chéri es Michelle Pfeiffer la que engulle todo el pastel. Tras más de dos décadas, la Pfeiffer vuelve a reunirse con el británico Stephen Frears, que la dirigió en Las amistades peligrosas, una cinta que consolidó la carrera de la guapísima californiana, que estuvo nominada a un Oscar por dicho rol. El guión, basado en la novela de Colette (autora de Gigi), viene firmado por Christopher Hampton que también se encargó del libreto del film anteriormente mencionado.

Chéri se desarrolla en la Francia de la Belle Époque y nos presenta a Lea de Lonval (Pfeiffer), una hermosa y madura ex cortesana, que parece llevar una vida muy acomodada. Un día su amiga y antigua compañera de profesión Charlotte Peloux (Kathy Bates) le pide que “re-eduque” a su pasivo hijo de 19 años (Rupert Friend), al que Lea llama cariñosamente “Chéri” desde que era un chiquillo. Lea mostrará al muchacho las artes de seducción que tan bien conoce e iniciarán una apasionada relación que se prolongará durante seis años. Todo se complicará cuando Chéri acepte un matrimonio concertado con la bella y joven hija de otra cortesana.

Chéri es una película estéticamente hermosa, con una cuidadísima dirección artística y un más que notable guión. Aunque su desarrollo es un tanto lento, por lo que no complacerá a los espectadores ávidos de acción y emociones fuertes; muchos podrían calificar el largometraje de “aburrido”. Eso sí, la Pfeiffer, que sobrepasa ya la barrera de los 50, está espléndida. Ha “envejecido” con una envidiable elegancia y tal vez haya recurrido a la cirugía estética para mantener su innegable belleza, pero al menos lo ha hecho con mayor coherencia que algunas de sus coetáneas (véase los casos de Meg Ryan o Melanie Griffith, que difícilmente podrán recuperar el encanto perdido). Hace años, la candidata para encarnar a la protagonista principal fue la también estupenda Jessica Lange. Su lánguido “partenaire”, Rupert Friend (visto en La joven Victoria y El niño con el pijama a rayas y ex pareja de Keira Knightley), no lo hace nada mal, pero resulta un pelín soso. La siempre eficaz y brillante Kathy Bates cumple bien su cometido, aunque el personaje que le ha tocado interpretar en esta ocasión sea bastante irritante.

Estamos ante un largometraje recomendable, que adapta un clásico de la literatura francesa, y que hará las delicias de todos los fans de la Pfeiffer, que se mantiene en plena forma. Y es que, esta mujer lo hace todo bien: su Catwoman daba mil vueltas a la de Halle Berry, cantaba maravillosamente sobre el piano de Los fabulosos Baker Boys e incluso como villana (las recientes Stardust o Hairspray) lucía mejor que bien. Nadie diría que llegaría tan lejos tras protagonizar la olvidable Grease 2 ¿verdad?

sábado, 13 de febrero de 2010

John Cusack, un tipo corriente

Siempre he sentido especial simpatía hacia John Cusack. Tal vez sea porque, al menos aparentemente, es mucho más “normal” y accesible que algunos de sus compañeros de generación. Este más que solvente y comprometido intérprete ha sabido mantenerse lejos de los focos de los temidos “paparazzi” y nunca ha dejado de trabajar en la industria. En la década de los ochenta alcanzó el estatus de estrella adolescente interpretando papeles de “geek” (algo así como “pringados adorables”) en películas emblemáticas de la época como Class, Dieciséis velas, Juegos de amor en la universidad, Más vale muerto o Un gran amor. Esta última fue una cinta de culto en EE.UU. (allí su título era mucho menos cursi: Say Anything) y significó el debut como realizador de Cameron Crowe, que posteriormente dirigiría Solteros, Jerry Maguire o Casi famosos. Cusack dio el salto a personajes más adultos en 1990, encarnando a un manipulador estafador en Los timadores de Stephen Frears, junto a Anjelica Huston y Annette Benning.

En la década de los noventa el muchacho continuó con su prolífica carrera: trabajó en dos ocasiones junto a Woody Allen (Sombras y niebla y Balas sobre Broadway), estuvo en divertidas comedias como El balneario de Battle Creek, eficaces thrillers del estilo de City Hall, protagonizó Medianoche en el jardín del bien y del mal de Eastwood y probó suerte en el cine “palomitero” con la taquillera (y también predecible, por supuesto) Con Air. Tampoco puede olvidarse su interpretación en la peculiarísima Cómo ser John Malkovich. Aunque su papel más recordado (al menos para mí) es el del amante de la música Rob Gordon en Alta fidelidad, en la que repasa, desde un punto de vista muy irónico, todas sus fracasadas relaciones sentimentales. Cusack co-escribió el guión de la película, basándose en la aclamada novela homónima, escrita por el célebre Nick Hornby.

En los últimos años el actor de Illinois ha ejercido de galán en cintas románticas como Serendipity, La pareja del año o Y…que le gusten los perros, al lado de la guapa Diane Lane. También ha liderado los repartos del interesante thriller judicial El jurado -adaptación de la vendidísima novela de John Grisham-, Identidad, La cosecha de hielo, la claustrofóbica 1408, Max, The Contract, La vida sin Grace o El niño de Marte. Su último trabajo estrenado en la gran pantalla ha sido el catastrofista (y super taquillero) film 2012, dirigido por todo un experto del género: Roland Emmerich.

La de Cusack es una familia muy ligada al mundo del espectáculo. Su padre Dick era actor y director y sus hermanos Ann, Susie y Bill también se dedican a la interpretación. Aunque, sin lugar a dudas, la segunda actriz más conocida del clan Cusack es Joan, con la que John ha trabajado en una decena de películas. Joan es una de las actrices secundarias más divertidas del cine estadounidense y así lo demuestran sus inolvidables interpretaciones en Armas de mujer, Two Much, In & Out, Nueve meses, La familia Addams 2, Novia a la fugaA su favor decir que el polifacético actor nunca se ha dejado seducir por el peligroso mundo de la prensa rosa y las exclusivas. Aún así, se le atribuyen relaciones con la cantante Susanah Melvoin y las actrices Neve Campbell, Lili Taylor, Claire Forlani, Minnie Driver y Alison Eastwood, hija de Clint. También es gran amigo de los actores Tim Robbins y Jeremy Piven (El Séquito), con los que ha coincidido en múltiples ocasiones.

Este brillante intérprete, que lamentablemente nunca ha optado a un Oscar, estrenará Hot Tube Time Machine en las pantallas “yanquis” el 26 de marzo. La verdad, a primera vista parece una comedieta de poca monta. Aquí tenéis el tráiler -en inglés-.

martes, 2 de febrero de 2010

Ellos y ellas dan el cante

Hoy día parece que las estrellas más rutilantes de Hollywood pueden hacer de todo: abrir restaurantes, diseñar horteras líneas de ropa, crear su propia fragancia (que probablemente ni ellos mismos utilizan) … y cantar. Estupefacto me he quedado al escuchar en la caja tonta que el “vampírico” Robert Pattinson quiere lanzar un disco al mercado. Hombre, parece que al chaval –que ya colaboró en algunas canciones de Crepúsculo- no se le da mal del todo… Veremos.

Aunque hay que reconocer que, de vez en cuando, algunos intérpretes nos sorprenden gratamente con su faceta musical. Es el caso de Juliette Lewis, que lideró con éxito la banda de rock Juliette and Licks entre 2003 y 2009. Ahora, la enérgica californiana ha creado un nuevo grupo tentativamente llamado The New Romantiques.

Antes de alcanzar por fin el status de estrella que tanto se le resistía, Robert Downey Jr. probó suerte como cantante grabando el disco The Futurist, del que compuso la mayoría de los temas. El intérprete también había cantado varias canciones (entre ellas una estupenda versión de “Every Breath You Take”, junto a Sting) para la añorada serie televisiva Ally McBeal. En mi nada experta opinión, Downey canta con gusto y sensibilidad, aunque lo prefiero como actor.
La omnipresente Scarlett Johansson también ha querido demostrar que afinar es lo suyo. Da la impresión de que la Johansson –cuyo ego debe llegar más alto que muchos aviones- se lo está tomando muy en serio y ya ha grabado dos álbumes: Anywhere I Lay My Head (con versiones de temas de Tom Waits) y Break Up (fruto de su colaboración con el músico Pete Yorn e inspirado en las canciones de Serge Gainsbourg y Brigitte Bardot). Los críticos especializados dijeron un poco de todo; para mí, la Johansson debería concentrarse en la interpretación (y en “intentar” imitar a Marilyn Monroe, claro).

Jennifer Love Hewitt, actriz a la que “amo”, cantaba desde bien pequeña. Parece que la “susurradora” de fantasmas más famosa de la pequeña pantalla entona relativamente bien. Su primer álbum, Love Songs, hizo de ella una estrella en Japón y a mediados de los noventa, cuando ya era popular gracias a la serie Cinco en familia, lanzó otros dos discos con escasa repercusión. Cantó una canción ñoña y pegadiza para la banda sonora de Aún se lo que hicisteis el último verano y en 2002 publicó su trabajo discográfico más popular hasta la fecha: BareNaked. En la actualidad se encuentra inmersa en la preparación de un disco country.

El “mamporrero” australiano por excelencia, también conocido como Russell Crowe, es otro “enamorado” de la música. Como nota curiosa, citar que en los ochenta grabó una canción titulada “I Want To Be Like Marlon Brando”. A principios de los noventa formó la banda de rock 30 Odd Foot of Grunts, con la que publicó varios álbumes que no recibieron el aplauso de la crítica ni el del público. Ahora tiene un nuevo grupo llamado The Ordinary Fear of God. Tras visionar uno de sus videoclips, la verdad, no se me ocurre ningún adjetivo para definirlos. Mejor juzgad vosotros mismos…

El reservado Keanu Reeves ha hecho sus pinitos en el ámbito musical: tocó el bajo en la banda Dogstar y después formo un nuevo grupo, Becky. Mi director predilecto, Woody Allen, ha dejado bien claro su saber hacer con el clarinete.

Más casos de actores con ínfulas de cantantes: estrellas televisivas como Alyssa Milano (que se convirtió en toda una celebridad en Japón) y Joey Lawrence (recordado por siempre como el hermano estúpido de Blossom), Bruce Willis, Steven Seagal o la recientemente fallecida Brittany Murphy.

Y una actriz latina que consiguió mucha más repercusión delante de los micrófonos: Jennifer López ¿Alguien se acuerda de que antes fue “actriz”?

A continuación, unos ejemplos:
*Robert Pattinson--> I'll be your lover too
*Juliette and the Licks--> Hot Kiss
*Robert Downey Jr--> Man like me
*Scarlett Johansson--> Anywhere I lay my head
*Jennifer Love Hewitt--> Can I go now
*Russell Crowe--> Mission Beat
*Alyssa Milano--> Look in my heart
*Joey Lawrence--> Nothing my love can't fix
*Steven Seagal--> My God
*Brittany Murphy--> Faster Kill Pussycat