domingo, 25 de julio de 2010

Un mes de cine, sin ir al cine

Lo reconozco. Llevo un tiempo sin ir al cine. Vacaciones en destinos exóticos, jornadas playeras, refrescos en veraniegas y excesivamente caras terrazas, alguna decepcionante visita a las rebajas… Y muchos otros factores han hecho que en las últimas semanas no haya pisado una sala cinematográfica. Tampoco ayuda que los largometrajes que suelen estrenarse durante el periodo estival sean, en su mayoría, productos de corte familiar y/o juvenil que no me atraen demasiado. A pesar de todo, y como “buen” cinéfilo, he visto alguna que otra película últimamente. Ahí va un pequeño repaso:


1) The Road (2009). Angustia permanente. Eso es lo que sentí con este film basado en la novela de Cormac McCarthy (No es país para viejos, Todos los caballos bellos) y protagonizado por el siempre eficaz Viggo Mortensen. Un largometraje oscuro, pesimista, sombrío y deprimente, que muestra una América completamente destruida, con unos pocos supervivientes que luchan por mantenerse en vida (algunos de ellos optan por el canibalismo). La relación paterno-filial es uno de los grandes ejes de la trama, que deja una interminable lista de preguntas sin responder (la más importante: ¿qué causó el apocalipsis?). Charlize Theron encarna a la esposa de Mortensen, aunque no luce demasiado su talento interpretativo. Advertencia: no verla si hemos tenido una semana realmente dura...


2) Medidas extraordinarias (2010). Un notable drama hospitalario basado en hechos reales no tan lacrimógeno como cabría esperar. Relata la historia de un matrimonio (Brendan Fraser y Keri Russell) que lucha por salvar la vida de sus dos hijos pequeños, aquejados de la Enfermedad de Pompe. Para ello contarán con la inestimable ayuda de un extravagante y brillante científico (Harrison Ford). En su momento esta película pasó injustamente desapercibida. Vale, tiene cierto aire a telefilm de sobremesa, y Harrison Ford vuelve a hacer de Harrison Ford, pero Medidas extraordinarias merecía más. A destacar, un sorprendente Brendan Fraser, no por su considerable aumento de peso, sino por su más que creíble interpretación.


3) Exposados (2010). Dicen que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. Tantos años viendo películas y parece que aún no he aprendido nada. Jennifer Aniston me encantaba en Friends (mi sitcom favorita de todos los tiempos), pero he de decir que las comedias románticas que protagoniza siempre me decepcionan. Separados tenía su punto, Y entonces llegó ella me hizo gracia y Una pareja de tres tocó el corazoncito de aquellos que amamos a nuestras mascotas, pero sólo con recordar ¿Qué les pasa a los hombres? y Dicen por ahí me entran escalofríos. Exposados, coprotagonizada por Gerard Butler, es terriblemente predecible, aunque tiene algún que otro gag conseguido y demuestra que el tiempo parece no pasar para la Aniston. Perfecta para días tontorrones con manta y pocas expectativas.


4) La última estación (2009). Una película con todos los ingredientes para ser buena (y probablemente lo sea, pero no he sabido apreciarla como es debido), dirigida por Michael Hoffman y magistralmente interpretada por Christopher Plummer y Helen Mirren -ambos nominados al Oscar por sus papeles-. El espectacular elenco se completa con James McAvoy, dando vida al joven e inexperto secretario personal de Tolstoi, y Paul Giamatti, que realizan también excelentes recreaciones. La última estación narra los últimos meses de vida del escritor Leon Tolstoi, centrándose en la relación de éste con Sofya, su temperamental mujer. Un film rodado con gusto, pero que resulta lento y desde luego, no está dirigido al público más convencional.



5) La voz del interior (2007). Pocos conocen esta película estrenada recientemente en DVD. Se trata de una feel-good-movie (así se conocen en USA las películas que “te hacen sentir bien”) inofensiva que cuenta la historia real de Richard Pimentel (Ron Livingston), prestigioso orador y escritor estadounidense que luchó por los derechos de los discapacitados. De hecho, él mismo padeció graves problemas de audición tras ser herido en Vietnam. Lo mejor de la película es, sin lugar a dudas, el estupendísimo trabajo de Michael Sheen (Underworld, The Queen, The damned united, Luna nueva) que interpreta a un hombre con parálisis cerebral. Recomendable, aunque el doblaje de algunos personajes sea nefasto.


6) Los fantasmas de mis ex novias (2009). Me incomoda un poco admitir que me he divertido viendo esta película. Sí, sí, es otra comedia romántica completamente predecible y comercial que se olvida con una rapidez asombrosa, pero ha conseguido entretenerme. Una versión actualizada de Un cuento de Navidad de Dickens, aunque en esta ocasión Mr. Scrooge es un exitoso y picaflor fotógrafo (Matthew McConaughey) sin ganas de sentar cabeza y con una larga lista de conquistas que ya quisiera para sí George Clooney. En el reparto, Jennifer Garner y Michael Douglas. Gags logrados y un McConaughey haciendo lo que mejor se le da: interpretar a canallas con morro y enorme ego.

miércoles, 14 de julio de 2010

Presente y futuro (profesional) de Elsa Pataky

Llevaba un tiempo queriendo dedicarle un post a la “controvertida” actriz Elsa Pataky. Esta estupendísima madrileña que comenzó su carrera en ese longevo culebrón para púberes en celo llamado Al salir de clase tiene la misma cantidad de fans acérrimos que de feroces detractores (mejor dicho, detractoras) repartidos por el mundo. Muchos años y varios retoques estéticos después, podemos decir que la Pataky se ha labrado una carrera cinematográfica más bien irregular (El arte de morir, Menos es más, Ninette, Romasanta, Serpientes en el avión, Santos…) y una lista de novios famosos como Adrien Brody, el piloto Fonsi Nieto o el humorista francés Michäel Youn. La guapísima moza también es un rostro habitual de saraos, entregas de premios, galas benéficas y desfiles de moda, donde siempre derrocha pijerío y elegancia.

La verdad es que Elsa está más de actualidad que nunca. Y, aunque parezca mentira, por motivos exclusivamente profesionales. En octubre estrenará la esperada Di Di Hollywood, a las órdenes de Bigas Luna, que narra las peripecias de una joven actriz llamada Diana Díaz que aspira a triunfar en Hollywood. La historia recuerda en parte a la vida de la propia Pataky. También está rodando en la Ciudad Condal la película Copito de Nieve (sí, sí, el título hace referencia al célebre gorila albino), en la que interpreta a una bruja y ha sido fichada por el mismísimo Woody Allen para el film Midnight in Paris. Dentro de unos meses comenzará la filmación de El capitán Trueno y el santo grial; la Pataky coincidirá con otro alumno aventajado de Al salir de clase, Sergio Peris-Mencheta, y se pondrá en la piel de Sigrid. ¿Qué otra actriz ha hecho de bruja en una producción familiar (acompañando a un gorila albino, ni más ni menos), ha trabajado para Woody Allen e interpretado a una heroína de cómic en un mismo año? Probablemente, ninguna.

También la vemos en los nuevos anuncios de la marca de cosméticos Vitesse, que no son, precisamente, el colmo de la originalidad publicitaria. Hablando en plata, tenemos Pataky hasta en la sopa.

Y a todo lo anterior añadir que tiene pendiente de estreno otras dos películas: Mr. Nice, al lado de Rhys Ifans, y Where the Road Meets the Sun. Lamentablemente, ninguna de ellas está llamada a ser un hit de la taquilla.

La última película que vi de esta chica fue Máncora, una road movie hispanoperuana bastante recomendable. Elsa era una de las protagonistas principales y la verdad es que ofrecía una interpretación más que digna. Vale, no es Meryl Streep, pero tampoco se merece ser víctima de tantas críticas y comentarios maliciosos. Ánimo Elsa, ¡yo te apoyo!

martes, 6 de julio de 2010

Greenberg, Ben Stiller se pone serio



De vez en cuando, los actores cómicos deciden aparcar su galería de gestos y tics y apostar por roles más serios y “profundos”. De paso, consiguen el beneplácito de la crítica especializada y llevarse prestigiosos premios que después exhibirán orgullosos en las vitrinas de su(s) casa(s). Hace unos años Eddie Murphy estuvo nominado al Oscar y se llevó un Globo de Oro por Dreamgirls y más recientemente, Sandra Bullock, una estrella más que familiarizada con la comedia romántica cursilona, ganó un Oscar por su papel dramático en The Blind Side. Ahora le toca el turno a Ben Stiller, ese actor enrollado y muy querido cuya filmografía se nutre en gran medida de súper taquilleras comedias “made in USA”. El film en cuestión se titula Greenberg, y aunque no es un dramón de kleenex, es infinitamente más serio e indie que Zoolander, Los padres de ella o Algo pasa con Mary. Su director y guionista es Noah Baumbach, realizador de películas como Margot y la boda y Una historia de Brooklyn. Baumbach está casado con la polifacética Jennifer Jason Leigh, que interpreta un papel secundario en Greenberg.

Stiller da vida a Roger Greenberg, un hombre ciertamente inestable que acaba de sufrir una crisis nerviosa. Un tipo peculiar y desaliñado, que escribe sin cesar cartas a entes como American Airlines o Starbucks para expresar sus variopintas quejas. Desde luego, dicho personaje no despertará la simpatía de los espectadores; más bien, todo lo contrario. Roger (un carpintero que pudo haber triunfado en la música) se traslada unos días a la casa de su hermano en Los Ángeles, mientras éste se va de vacaciones a Vietnam. Conocerá a la servicial y agradable asistenta, Florence, una joven corriente, con la que cualquiera podría identificarse. Ambos entablan una extraña relación llena de altibajos y dudas, muchas dudas.

En líneas generales podría decir que Greenberg me ha gustado. Pero que nadie se tome dicha frase como una recomendación en toda regla. Estamos ante una tragicomedia un tanto excéntrica, con sabor indie, en la que no pasan grandes cosas; una de esas películas que no agradan a todo el mundo y que jamás copará la lista de las más taquilleras del año. En el film se respira cierta nostalgia musical, ya que el protagonista defiende a ultranza emblemáticas canciones de décadas pasadas.

Es rarísimo, casi chocante, ver a Stiller en este tipo de papeles. El hombre ofrece una excelente y creíble interpretación, pero qué queréis que os diga, para mí su inconfundible rostro siempre irá ligado a la comedia sin pretensiones, género en el que se desenvuelve como pez en el agua. Es un comediante nato y lo prefiero en dicha faceta. A ningún director de casting en su sano juicio se le ocurriría contratar a Stiller para un drama de época o para un film basado en una novela de Shakespeare ¿verdad?
Junto a él destacan la hasta ahora desconocida Greta Gerwig, auténtica revelación de la película, y Rhys Ifans –inolvidable Spike de Notting Hill-, que interpreta a uno de los pocos amigos del complicado protagonista.

Conclusión: si te van los riesgos, no tienes el día para otro predecible “blockbuster” y te apetece ver a un Ben Stiller menos simpático que nunca, decántate por Greenberg.

La película se estrena el 16 de julio.

lunes, 28 de junio de 2010

Los malditos de la televisión yanqui

En Estados Unidos cancelan series de televisión como churros. Algunos actores parecen atraer la mala suerte, haciendo fracasar estrepitosamente todos los shows en los que participan. Lo que estos intérpretes “tocan” desaparece de la parrilla televisiva a la velocidad de la luz. Vamos, diciéndolo simple y llanamente, son gafes.

1. Lindsay Price. Esta exótica y pizpireta actriz debe haber sido víctima de un terrible mal de ojo. Su desparpajo y atractivo parecen no terminar de convencer a los televidentes estadounidenses. La chica comenzó a trabajar siendo una mocosa y saltó a la popularidad cuando se unió al elenco de Sensación de vivir en 1998. Sus siguientes incursiones televisivas han puesto de manifiesto que contratar a esta chica es un peligro. En 2003 le dieron uno de los papeles principales de la serie Coupling, basada en la serie británica del mismo nombre. Fue un fracaso total y estuvo en antena un mes. Un par de años después interpretó a la mejor amiga de Rebecca Romijn en Pepper Dennis, que sólo duró 13 episodios. Su papel más conocido fue el de la diseñadora de moda “fashion” Victory Ford en Mujeres de Manhattan. Basada en la novela de Candace Bushnell y protagonizada por Brooke Shields, a la serie no le fue mal del todo, pero fue desechada tras un año de emisión. En su último rol televisivo Lindsay ha vuelto a coincidir con la Romijn; se trata de Eastwick (está siendo emitida por Cosmopolitan en la actualidad), una divertida e inofensiva serie que gira en torno a tres brujas con ganas de dar caña al personal. Ha sido cancelada recientemente tras una temporada.

2. Grant Show. El motero que no se quitaba su chupa de cuero ni en verano y traía loca a la audiencia femenina en Melrose Place lleva más de diez años sin dar pie con bola. Es cierto que en los últimos tiempos ha trabajado con regularidad en la pequeña pantalla, sobre todo como actor invitado en series tan conocidas como Anatomía de Grey , Sin cita previa, A dos metros bajo tierra o Dirt, pero las tres series que ha protagonizado han durado menos que Paris Hilton en un mercadillo. Point Pleasant (2005-2006) era un drama sobrenatural más que pasable que desapareció de la programación prematuramente. Su siguiente serie, Swington (2008), tenía todas las papeletas para no sobrevivir más de una temporada, ya que tocaba temas que podían no gustar a la puritana sociedad norteamericana, como el intercambio de parejas. Desde aquí quiero hacer una recomendación al Sr. Show: “¡deja de mirar gatos negros!” Y es que, la última producción que ha protagonizado el hombre, la sitcom Casi sin querer (con Jenna Elfman), cuyo argumento recuerda sospechosamente a la sobrevalorada película de Judd Apatow Lío embarazoso, ha sido finiquitada tras una temporada. 3. Bonnie Somerville. Probablemente no tenga nombre de cotizada estrella, pero esta chica es guapa y posee mayor talento interpretativo que muchas de sus coetáneas. Esta neoyorquina llamó la atención de los espectadores estadounidenses con la serie Grosse Pointe, de Darren Star. Se trataba de una parodia de Sensación de vivir entretenida y ácida, pero sólo permaneció en antena durante una temporada. Lo mismo ocurrió con la sitcom In-Laws. Somerville también ha protagonizado otras dos series fracasadas: la divertida Kitchen Confidential, basada en la novela de Anthony Bourdain Confesiones de un chef y protagonizada por el ahora exitosísimo Bradley Cooper (Resacón en Las Vegas) y Cashmere Maffia, otro intento “fashion” de repetir el éxito de Sexo en Nueva York, con Lucy Liu. De todas maneras, Somerville cuenta con un extenso currículum, que incluye apariciones regulares en series emblemáticas como Friends, Policías de Nueva York y O.C. Esta rubia angelical también trabaja con asiduidad en la gran pantalla. 4. Alex O’Loughlin. Tal vez sea pronto para incluir al partenaire de Jennifer López en El Plan B en esta lista maldita, pero el australiano ha protagonizado en pocos años varias series fallidas. La primera de ellas, Moonlight giraba en torno a un vampiro “bueno” que ejercía de detective y se enamoraba de una mortal… Original ¿verdad? La serie consiguió muy buenas audiencias y fieles fans, pero no fueron suficientes para darle una segunda temporada. Después O’Loughlin encabezó el elenco de la serie hospitalaria Three Rivers, junto a Alfre Woodard. Un buen drama sobre trasplantes que no encontró su público y fue cancelado por la CBS tras una temporada. Aun así, parece que el chico no va a quedarse en paro próximamente: es el protagonista principal del remake de la serie policíaca Hawaii Five-O, que se estrenará a finales de 2010. Veremos.

lunes, 7 de junio de 2010

Sexo en Nueva York 2, ¿dónde quedó la esencia de la serie?


Érase una vez una serie fresca y divertida que rompía tabúes y mostraba el sexo desde el punto de vista femenino. Tras permanecer seis temporadas en antena, la serie concluyó, dejando desolados a millones de fans de todo el globo terráqueo. Un buen día, uno de los guionistas de la serie, Michael Patrick King, decidió plasmar en la gran pantalla las aventuras y desventuras de las cuatro neoyorquinas más pijas de la historia. Para sorpresa de los más escépticos, el film se convirtió en un éxito rotundo, recaudando millones a mansalva y situándose entre las más taquilleras de 2008. La llegada de una secuela parecía inevitable. Muchos nos echamos a temblar… ¡Y no nos equivocábamos!

Una vez más -y que conste que lo dice un fiel seguidor de la franquicia- vuelve a cumplirse aquello de que “segundas partes nunca fueron buenas”. Vale, la primera película no era Lawrence de Arabia, pero al menos tenía algo de enjundia y varios momentos memorables. La presencia de tanta marca en cada plano podía volver loco hasta al más “fashionista” de los espectadores y le sobraban dosis de azúcar; aún así, era un producto más que digno, sobre todo teniendo en cuenta la calidad de las predecibles comedias románticas actuales. Desde luego, como los tráilers hacían presagiar, esta secuela es peor que su antecesora, aunque seguramente provocará más carcajadas entre el público. Sexo en Nueva York 2 recurre a la risa más fácil, con un guión que parece escrito sobre la marcha y que poco tiene que ver con la serie original de la HBO.
Han pasado dos años desde la anterior incursión cinematográfica de las cuatro “chicas”. El matrimonio de Carrie (Sarah Jessica Parker) y Mr. Big (Chris Noth) parece estar perdiendo la chispa; Samantha (Kim Cattrall) lucha con uñas y dientes (y pastillas) contra la menopausia; Charlotte (Kristin Davis) se está volviendo loca con sus ruidosas hijas pequeñas y Miranda (Cynthia Nixon) está más que cansada de su trabajo como abogada. Un influyente jeque invita a Samantha a Abu Dabi con todos los gastos pagados para que disfrute de los encantos de los Emiratos Árabes; claro, como no podía ser de otra manera, la más ardiente del grupo invita al viaje a sus tres amigas del alma. Nuestras glamourosas chicas vivirán allí experiencias de lo más delirantes. Realmente la película podría haberse titulado Sexo en Abu Dabi, porque lo que es la Gran Manzana sale bien poco.

El personaje de Samantha –que naturalmente escandalizará a los abudabíes con su falta de inhibición- protagoniza la mayoría de los gags de la película. No en vano, el choque cultural entre Oriente y Occidente es uno de los temas de los que se nutre la cinta. La exuberante niñera de Charlotte también nos hace reír y Miranda se revela como la más vital de las cuatro. Hay que destacar, asimismo, la aparición de Aidan (John Corbett), el antiguo amor de Carrie, y cameos de Penélope Cruz, Miley Cyrus y Liza Minelli, que canta y baila en la boda de Stanford y Anthony con una sorprendente vitalidad (¿de verdad es ella?). Tampoco podemos olvidar los modelitos imposibles de Carrie & Co., que esta vez se pasan de castaño oscuro. ¿Y qué me dicen de la ropa que utilizan cuando están tranquilamente en su casa? ¿No tienen el típico chándal raído o la camiseta extra larga de publicidad?
Sexo en Nueva York 2 es una película dirigida a los fans de la franquicia, a los que hará ilusión volver a ver en la gran pantalla a Sarah Jessica Parker, Kim Cattrall, mi adorada Kristin Davis y Cynthia Nixon repitiendo los papeles que las convirtieron en celebrities. Siguen estando estupendas, pero los primeros planos evidencian que los años no pasan en balde y si quieren hacer una tercera entrega, ya pueden darse prisa.

Un producto de marketing excesivamente vapuleado por la crítica con unos cuantos gags divertidos. Y marcas, muchas marcas. Así puede resumirse Sexo en Nueva York 2.

lunes, 31 de mayo de 2010

Legión, una fantasmada de mucho cuidado

Legión no es una de esas películas que acostumbre a ver en la gran pantalla. He de reconocer que no soy, precisamente, un apasionado del género fantástico. Pero, de vez en cuando, me decanto por una de esas superproducciones millonarias y potencialmente taquilleras que, mira tú por dónde, consiguen entretenerme y hacerme olvidar las preocupaciones del día a día. Y si la sesión va acompañada de un descomunal paquete de palomitas y coloridas chucherías con más azúcar que un episodio de La casa de la pradera, mejor que mejor.

Cualquier espectador medianamente cuerdo que haya leído la sinopsis de Legión habrá hecho, al menos, un gesto de sorpresa. El argumento tiene menos sentido que todas las películas de Lindsay Lohan y Hillary Duff juntas (ah, ¿qué eso era posible? Pues sí).

Dios pierde la fe en la Humanidad y envía a ángeles para que desaten la Apocalipsis y acaben con la raza humana. La única esperanza es el bebé que espera Charlie, una camarera con pocas aspiraciones que trabaja en una cafetería en medio de la nada. Esta cafetería de mala muerte (desde luego, yo no me pararía allí ni aunque hubiera bebido muuuuuuucha agua y…ya me entendéis) es el escenario central del film, donde Charlie y el resto de personajes principales (el dueño del tugurio, su hijo y su socio, una pareja cuyo coche se avería por el camino y su rebelde hija y un hombre con un pasado oscuro) deben hacer frente a todos los humanos poseídos por ángeles que desean acabar con la vida del bebé de la chica. A ellos se unirá el enigmático y poco dicharachero arcángel Michael, que no está dispuesto a cumplir las órdenes que le han sido dictadas.

La verdad, en el debut como realizador y guionista de Scott Stewart (muy curtido como creador de efectos visuales) nada parece tener sentido. Stewart ha elaborado -¿con esmero?- un plato combinado que incluye tiros y sangre por doquier, una galería de personajes que no destacan por su simpatía y un par de conversaciones que se pasan de trascendentales, al menos si tenemos en cuenta el tono general de la película. Desde luego, me quedo con dos escenas que demuestran que, una vez más, las apariencias engañan y que los personajes más “entrañables” pueden acabar arrancándote las “entrañas”. Los que la hayáis visto sabréis de sobra a qué me refiero.

Eso sí, Legión cuenta con un magnífico elenco de actores. El encargado de dar vida al arcángel Michael es Paul Bettany (Master and Commander, Una mente maravillosa, Wimbledon, El código Da Vinci), uno de los intérpretes más interesantes de su generación, que suele bordar los papeles de villano. Junto a él, destacan un avejentado Dennis Quaid, Lucas Black (A todo gas: Tokyo Race), Tyrese Gibson (muy curtido en el cine “palomitero”) y Kate Walsh (la doctora Addison de Anatomía de Grey y Sin cita previa).

Una película para pasar el rato, que sin duda no pasará a la historia del cine, pero que puede servir para entretener al personal.

lunes, 24 de mayo de 2010

Un ciudadano ejemplar, un thriller muy eficaz

Gerard Butler es probablemente el actor más "cool" del momento. Saltó a la fama como un súper-robusto Leónidas en 300, luego se puso sentimentaloide en Posdata: te quiero, sufrió las consecuencias de ser infiel en Chantaje, volvió a repartir candela a diestro y siniestro en Gamer y RocknRolla y protagonizó comedias románticas del montón como Exposados y La cruda realidad. Ahora, el intérprete escocés vuelve a nuestras pantallas con la cinta Un ciudadano ejemplar, de F. Gary Gray (The Italian Job), en la que se bate en un intenso duelo interpretativo con el oscarizado Jamie Foxx.

Butler encarna a Clyde Shelton, que durante la primera escena es “el ciudadano ejemplar” del título. Pero tras los primeros minutos de sosiego, un hecho estremecedor deja atónito hasta al más impasible de los espectadores: dos hombres irrumpen en la casa de la familia Shelton y asesinan brutalmente a la mujer e hija de Clyde. Ambos son detenidos, pero gracias a la mediación del fiscal del distrito (Jamie Foxx) y tras testificar contra su cómplice -que es condenado a muerte-, uno de ellos queda impune. Desolado, Shelton decide tomarse la justicia por su mano y vengarse de los criminales y aquellos que estuvieron involucrados en el caso.

Un ciudadano ejemplar es un thriller eficaz, de esos que mantienen al espectador en vilo de principio a fin. Durante algo más de 100 minutos asistimos a un espectáculo trepidante, lleno de sorpresas y muertes inesperadas. Alguna imagen grotesca asoma por la pantalla y en ciertos momentos el film puede resultar un tanto inverosímil; el personaje de Butler es “demasiado listo”, un ingeniero que inventa cachivaches y parece ser la reencarnación moderna de McGyver. Lo más interesante de Un ciudadano ejemplar es que podemos llegar a sentir empatía hacia Clyde, que se supone es el malo de la función. El fiscal interpretado por Foxx sigue el sistema y las normas preestablecidas, pero, a la hora de la verdad, suscita mucho menos interés que su antagonista. Ambos actores realizan interpretaciones notables, aunque es Butler quien pone toda la carne en el asador. El resto del elenco pasa bastante desapercibido: andan por ahí el entrañable Colm Meaney (Café irlandés), la guapa Leslie Bibb (de la serie Popular) o Regina Hall (vista en la saga de Scary Movie).
En resumidas cuentas, estamos ante una película entretenida, que nos hará reflexionar acerca de las lagunas del sistema judicial actual y preguntarnos aquello de “¿qué haría yo si me pasara algo así?”