sábado, 8 de enero de 2011

Como la vida misma, una comedia romántica ligera

Sabemos de antemano que no son obras maestras, resultan altamente predecibles, pero nos entretienen y nos hacen reír moderadamente. En Estados Unidos las llaman “feel good movies” (películas que nos hacen sentir bien). Pues bien, Como la vida misma -no confundir con el film de idéntico título protagonizado por Steve Carrell-, dirigida por el televisivo Greg Berlanti, es una de estas películas.

Holly (Katherine Heigl) y Eric (Josh Duhamel) no se pueden ni ver. Sin embargo, ambos sienten devoción por la pequeña Sophie, hija de sus mejores amigos. Los padres de la niña perderán la vida en un trágico accidente de coche y Holly y Eric deberán hacerse cargo de la criatura juntos. Hasta el espectador menos agudo de la sala puede predecir cómo va a desarrollarse la historia. Pero en este tipo de películas, eso es lo de menos: al fin y al cabo, hemos tenido una intensa semana llena de preocupaciones y lo que menos nos apetece es pensar.

Lo de unir a dos personajes a priori incompatibles es un recurso muy utilizado en las comedias románticas. En este caso, ella es perfeccionista, organizada y sabionda, y él caradura, picaflor y simpático. La verdad es que da la sensación de que Katherine Heigl repite papeles similares en sus últimas películas (Lío embarazoso, 27 vestidos, La cruda realidad, Killers). Sin lugar a dudas, de entre todo el personal del Seattle Grace (por si alguien no lo sabe así se llama el hospital de Anatomía de Grey), ella es quien mejor ha rentabilizado su popularidad televisiva. Y muchos la ven como la nueva reina de la comedia romántica. La carrera de su partenaire Josh Duhamel, marido de la cantante Fergie, es aún corta: lo hemos visto en la saga de Transformers, la serie Las Vegas o en El chico de tu vida. La química entre ambos es perfecta y constituye una de las principales bazas del film.
De todas maneras, aunque los apuestos Heigl y Duhamel luzcan bien en pantalla y estén acompañados por actores conocidos como Christina Hendricks (mucho menos voluptuosa y carismática que en Mad Men) y Josh Lucas (Sweet Home Alabama), la mayoría de las risas vienen provocadas por el personaje de la pequeña Sophie, interpretado por las trillizas Lexi, Brooke y Brynn Clagett. Y es que, un bebé en pantalla es capaz de enternecer a cualquiera, incluso al más “gallo del corral”.

Como la vida misma es una comedia romántica inocua con trasfondo dramático que sigue a pies juntillas las fórmulas de siempre y no cambiará la vida a nadie. Ni lo pretende.
No es sorprendente que haya recibido críticas mayoritariamente desfavorables, ya que el guión no es nada del otro jueves y la originalidad brilla por su ausencia, pero este humilde cinéfilo la recomendaría para pasar un rato entretenido y no ejercitar en absoluto las neuronas.

lunes, 3 de enero de 2011

Pelirrojas al poder

(Ni yo sé cómo se me ha ocurrido escribir acerca de este tema)

En el Hollywood actual, levantas una piedra y te sale una rubia (normalmente, “de bote”) despampanante. Las mujeres más duras suelen ser interpretadas por actrices morenas y castañas. Suena a estereotipo más que rancio, pero es así. De todas maneras, esta personal selección pone de manifiesto que las actrices pelirrojas están de moda y no tienen miedo de mostrar al mundo sus espectaculares melenas rojizas.



1. Julianne Moore. Una actriz como la copa de un pino, querida por el público y muy acostumbrada a recibir los elogios de la crítica especializada. En su caso, lo de envejecer no supone ningún problema, más bien, todo lo contrario: está tan bella (o más) que hace diez años y es imagen de la prestigiosa firma italiana Bvlgari. En las vitrinas de su casa no hay tantos premios como cabría esperar, aunque ha sido nominada a los Oscar en cuatro ocasiones (Lejos del cielo, Las horas, Boogie Nights, El fin del romance). Este año su suerte podría cambiar: está nominada a un Globo de Oro por The Kids Are All Right y los pronósticos auguran que será una de las candidatas a los Oscar. La verdad es que su estupenda trayectoria bien merece un reconocimiento de dicha entidad.



2. Nicole Kidman. Aunque cambia su color de pelo con asiduidad, la australiana más poderosa de Hollywood (aunque nació en Hawaii) es pelirroja. Lamen-tablemente, los abundantes retoques estéticos a los que se ha sometido en los últimos años hacen que su rostro parezca de cera. Aún así, la señora de Keith Urban ha demostrado con creces su versatilidad y talento interpretativo: Cold Mountain, Moulin Rouge, Las horas, Los otros, Todo por un sueño… Desde luego, la jovencita que protagonizó Calma total en su Australia natal ha cambiado muchísimo. Su próximo reto: interpretar al pintor Einar Wagener, uno de los primeros hombres que decidió someterse a una operación de cambio de sexo. Seguro que la Kidman sale airosa.


3. Marcia Cross. Ella es, sin duda, una de las pelirrojas más populares de la pequeña pantalla. Actualmente encarna a la estirada y sumamente perfeccionista Bree Van De Kamp en la longeva Mujeres desesperadas. Antes, puso los pelos como escarpias a los televidentes interpretando a una de las villanas más recordadas de los 90: la doctora Kimberly Shaw de Melrose Place. Ha sido actriz invitada en un gran número de series (Seinfeld, CSI, Ally McBeal, Everwood) y antes de hacerse famosa apareció en una veintena de episodios de la serie California (también conocida como Knots Landing), spin-off de Dallas. Se graduó en la Julliard School y obtuvo un máster en Psicología por la Antioch University de Los Ángeles.




4. Isla Fisher. Aún no es muy conocida, pero esta pizpireta y divertida actriz está abriéndose camino en Hollywood. A la inolvidable protagonista de Confesiones de una compradora compulsiva la hemos visto en De boda en boda, Definitivamente, quizás, Scoby Doo y The Lookout.
Con 18 años escribió dos exitosas novelas adolescentes con la ayuda de su madre y también es autora de varios guiones. Está casada con el conocido comediante Sacha Baron Cohen.




5. Lindsay Lohan. No es mi pelirroja preferida, para qué negarlo. Al principio de su carrera era una niña muy mona, llena de pecas y talento. El remake de Tú a Boston y yo a California le abrió las puertas a la popularidad, que consolidó con cintas para adolescentes como Chicas malas, Ponte en mi lugar y Devuélveme mi suerte. También ha trabajado con directores de renombre como Robert Altman, Garry Marshall y Robert Rodríguez. Lamentablemente, sus escarceos con las drogas y el alcohol la han llevado a protagonizar incontables escándalos en la prensa sensacionalista, alejándola de los buenos papeles. Sus problemas familiares y sentimentales tampoco han ayudado. Esperemos que “LiLo” deje atrás la mala vida y encauce su carrera. Parece que en su próximo papel se meterá en la piel de la actriz porno Linda Lovelace, protagonista de Garganta profunda.



Nota: La estupenda Amy Adams (Encantada, Junebug, La duda, Julie y Julia) iba a ser incluida en este post, pero según Internet es “strawberry blonde”, o lo que es lo mismo, rubia rojiza. También pensaba que Julia Roberts era pelirroja, pero no. Y Christina Hendricks, que está triunfando gracias a su papel en la altamente recomendable Mad Men, nació rubia.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Los otros dos, Wahlberg y Ferrell en estado de gracia

El subgénero denominado “buddy cop” hace referencia a todas aquellas producciones cinematográficas protagonizadas por dos policías radicalmente opuestos. En todas ellas existe un importante componente cómico, acompañado por una trama policial que en la mayoría de los casos suele ser realmente inverosímil. Hollywood nos ha dado incontables películas de este tipo, como la saga de Arma letal, 48 horas o Dos policías rebeldes, además de series tan icónicas como Starsky y Hutch y Corrupción en Miami. Pues bien, Los otros dos, dirigida por Adam McKay, encaja perfectamente dentro de este sobreexplotado subgénero.

En esta ocasión forman la improbable pareja de “polis” Will Ferrell (inolvidable en Más extraño que la ficción) y Mark Wahlberg. Ninguno de los dos figura en el ránking de mis actores predilectos, pero he de reconocer que interpretan sus papeles a la perfección. Ferrell es un auténtico veterano de la comedia -de hecho, ya había trabajado con McKay en otros tres filmes- y Wahlberg había realizado pequeñas incursiones en el género (la reciente e infravalorada Noche loca, Extrañas coincidencias…).
Allen (Ferrell) y Terry (Wahlberg) son dos policías de Nueva York segundones, objeto de burla por parte de sus engreídos compañeros y que aspiran a convertirse en estrellas mediáticas. Mientras que Allen es culto, el colmo de lo políticamente correcto y repelente, Terry cumple el estereotipo de policía “machote” y un tanto agresivo (con buen fondo, claro, que esto es una comedia). Pronto comienzan a investigar un caso de fraude que podría hacer cambiar su suerte… ¿o no?

Los otros dos es una comedia entretenida, con gags muy logrados y dos protagonistas en estado de gracia. Michael Keaton (que no es santo de mi devoción, precisamente) interpreta al jefe de policía, Steve Coogan al supuesto villano de la función y la explosiva (y pelín desaprovechada esta vez) Eva Mendes a la mujer de Ferrell -ironías de la vida ¿o sólo de Hollywood?-. Los primeros minutos del film están protagonizados por Dwayne Johnson, alias “The Rock” y Samuel L. Jackson, pero no desvelaré aquí ningún inesperado “spoiler”. ¡Ah! Y hay cameos de Brooke Shields, Rosie Pérez, el jugador de béisbol Derek Jeter, Anne Heche y el propio director.
La cinta está repleta de referencias a la cultura pop estadounidense, que sólo los espectadores más avispados captarán, y en la banda sonora encontramos nada menos que temas de Rick Astley o The Mamas and the Papas. “Raro, raro, raro”, ¿verdad? Desde luego, ésta no es una comedia al uso.

Entre las pegas, destacar que la subtrama policial no es demasiado interesante y la excesiva duración del filme -se aproxima a las dos horas-, algo poco habitual en este tipo de productos.
Resumiendo, una comedia recomendable y peculiar, que no pasará a la historia del cine pero que nos hará pasar un rato razonablemente entretenido.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Buried, menos es más

Salí un tanto aturdido de la sala de cine. Era una sensación totalmente agridulce; aunque la película me había encantado, mi cuerpo y mi mente tardarían un tiempo considerable en volver a su ser. La causante de dicho desasosiego fue Buried, la segunda película dirigida por Rodrigo Cortés tras la incomprendida Concursante. Está visto que para entretener no son necesarios sofisticados efectos especiales, niños/animalitos/culturistas metidos a actor de dudosa gracia o superficiales estrellas hollywoodienses más preocupadas por su descomunal ego que por la calidad del film en el que participan. Buried demuestra que muchas veces, menos es más. Desde el principio de la cinta el espectador no puede retirar la vista de la pantalla: los magníficos y hitchcocknianos títulos de crédito dan paso a un plano oscuro y de repente, vemos a un hombre enterrado vivo bajo tierra. Cualquiera se estremecería ante tal imagen, más si tenemos en cuenta que el ataúd es el único escenario del film y Ryan Reynolds el único personaje, exceptuando las personas con las que contacta vía telefónica, cuya imagen no aparece en pantalla.
La trama es bastante “heavy”. Reynolds encarna a un contratista norteamericano que es enviado a Irak por la empresa en la que trabaja. Un día, el convoy en el que viaja es atacado por un grupo de terroristas, que lo entierran vivo en un ataúd de madera. El hombre tendrá 90 minutos para conseguir que alguien lo ayude.

Una de las principales bazas de la cinta, rodada con maestría absoluta, es la interpretación de Ryan Reynolds, probablemente más conocido por el gran público por ser el marido de la ubicua Scarlett Johansson o por ser la imagen del nuevo (y por otra parte, estupendo) perfume de Hugo Boss. La verdad es que el mozo se ha especializado principalmente en papeles cómicos (Sólo amigos, La proposición, Van Wilder,la serie Tres para todo), aunque también ha hecho incursiones en el cine de superhéroes (Lobezno) o en el drama (Luciérnagas en el jardín). Esta vez Reynolds se revela como un actor sólido capaz de acometer grandes retos interpretativos y salir más que airoso.
En resumidas cuentas, y aunque aquellos que padecen claustrofobia pueden pasarlo rematadamente mal, Buried es una cinta muy recomendable. En estos tiempos en los que abundan los remakes anodinos y las mediocres secuelas y la originalidad brilla por su ausencia se agradece la existencia de largometrajes como Buried, que no se parece a nada que hayamos visto con anterioridad. Resulta paradójico que uno pague dinero por pasarlo mal, como si no bastara con los dramas de la vida “real”, pero todos tenemos nuestro punto sadomasoquista (sin necesidad de látigos y ajustados y poco favorecedores modelitos de cuero) y de vez en cuando, merece la pena sacarlo.

¡Hay que ver Buried!

domingo, 17 de octubre de 2010

Stars ochenteras…

Nací a mediados de los ochenta. Suena a título de canción pegadiza y sumamente petarda, pero es verdad. Y aunque cada vez que veo algún videoclip de aquella época tan kitsch me dan ganas de echar a llorar desconsoladamente, debo admitir que tengo mucho cariño a los films y actores ochenteros. Gremlins, Los Goonies, La historia interminable, Dirty Dancing, Big, la saga de Indiana Jones, Rebeldes, La princesa prometida, El club de los cinco, El chip prodigioso, ¿Quién engañó a Roger Rabbit?… Y un montón de títulos que me sería imposible reproducir en un solo post y que han marcado mi infancia. A pesar de la laca, los cardados imposibles, las tachuelas, las hombreras y los efectos especiales de saldo todos ellos merecen un lugar privilegiado en mi memoria cinematográfica. En este post voy a recordar a algunos de los intérpretes más conocidos de los ochenta, que lamentablemente no han tenido una trayectoria demasiado brillante durante las décadas posteriores.

1. Brooke Shields. Probablemente, la adolescente más guapa de todos los tiempos. Esta altísima actriz, dueña de unas frondosas cejas, siempre será recordada por su papel protagonista en la memorable (y pelín cursi) El lago azul. Antes había aparecido en la escandalosa La pequeña, con Susan Sarandon, y en Estirpe indomable. Protagonizó anuncios antológicos de vaqueros de Calvin Klein y tuvo su propia muñeca, con la que guardaba un asombroso parecido. La revista Times dijo de ella que era el “rostro” de los ochenta, pero hay que reconocer que en su filmografía hay pocos títulos de calidad; basta con recordar Sahara, Amor sin fin (Franco Zeffirelli) o Los locos del Cannonball III. Tiene el dudoso honor de haber ganado tres premios Razzie y también fue nominada como peor actriz de los ochenta y los últimos cien años. Pero tampoco hay que sacar las cosas de quicio ¿no? En los noventa encabezó los repartos de unos cuantos bodrietes, aunque la tele la devolvió al candelero. Tras su aparición como guest star en mi adorada Friends, la contrataron para la sitcom De repente Susan, que duró seis años. En los últimos tiempos no ha dejado de trabajar tanto en cine como en televisión, destacando su papel protagónico en Mujeres de Manhattan y sus apariciones esporádicas en Hannah Montana, como madre de la omnipresente estrella teen Miley Cyrus. El extensísimo currículum sentimental de Brooke lo dejo para otro post. 2. Andrew McCarthy. Su cara de no haber roto nunca un plato hizo de él uno de los actores más solicitados de los ochenta. Fue uno de los alumnos más aventajados del denominado “Brat Pack” (que aglutinaba a las estrellas adolescentes de la época) y se especializó en papeles de galán bonachón y blandito. Estuvo en algunas de las películas más emblemáticas de la década: Class, St. Elmo punto de encuentro (de Joel Shumacher), La chica de rosa, Maniquí (con Kim Cattrall), Golpe al sueño americano (sin duda, uno de mis films ochenteros favoritos, si no lo habéis visto, os lo recomiendo), Jóvenes ardientes o la divertida Este muerto está muy vivo, que incluso tuvo secuela. Después su carrera se marchitó, aunque en 1996 la cineasta Isabel Coixet lo rescató para Cosas que nunca te dije y también lo vimos en Mulholland Falls. En 2004 protagonizó la breve y escalofriante serie televisiva Kingdom Hospital, escrita y producida por Stephen King. Coincidió con la Shields en Mujeres de Manhattan (de la que también dirigió varios episodios) y recientemente ha aparecido en Gossip Girl y Royal Pains. 3. Molly Ringwald. Ahora tenemos a Scarlett Johansson hasta en la sopa, en los noventa era Winona Ryder la que arramplaba con todos los papeles juveniles decentes y en los ochenta, estaba Molly Ringwald (que también formaba parte del “Brat Pack”). Esta pizpireta y simpática pelirroja era todo un icono del cine adolescente yanqui. Su primera película importante fue Dieciséis velas, de John Hughes, en la que toda su familia olvidaba su decimosexto cumpleaños. Después interpretó a la típica chica popular en El club de los cinco, lució una colección de sombreros y modelitos imposibles en La chica de rosa, tuvo como partenaire a Robert Downey Jr. en El cazachicas, fue una madre adolescente en La que hemos armado y protagonizó Jóvenes ardientes. Una de sus últimas apariciones memorables fue en la comedia Boda pasada por agua, de Alan Alda. Estuvo unos años viviendo en Francia y supuestamente rechazó los papeles principales de Pretty Woman y Ghost. También recuerdo sus en cameos en Secuestrando a la Srta. Tingle y No es otra estúpida película americana. Actualmente tiene un papel fijo en la serie familiar Vida secreta de una adolescente. 4. Steve Guttenberg. ¿Quién podría olvidar al simpático Mahoney de la saga Loca academia de policía? Steve Guttenberg era el típico actor con aspecto sanote que bien podría ser el vecino del quinto que pasea todas las mañanas a su chucho. Fue el protagonista de las primeras cuatro películas de la longeva franquicia (se han estrenado hasta siete) y la verdad, era bastante difícil que algún espectador sintiera antipatía hacia él. También encabezó el reparto de las dos películas de Cocoon (de pequeño me encantaban…aunque, ¿a quién no?) y en Tres hombres y un bebé (y su secuela, Tres hombres y una pequeña dama) coincidió con otros dos actores antiguamente populares, Ted Danson y Tom Selleck. En los últimos veinte años ha trabajado en películas menores estrenadas directamente en DVD o en la televisión, a excepción de A casa por vacaciones (de Jodie Foster) o Dos por el precio de una, donde compartió escenas con las egocéntricas gemelas Olsen. También ha aparecido en casi una decena de capítulos de la serie Veronica Mars. Tiene pendiente de estreno unas cuantas pelis que no parecen llamadas a convertirse en hits. Los últimos rumores apuntan a que podría rodarse una continuación de Tres hombres y un bebé con los actores originales… Veremos.
Otros actores ochenteros que merecían estar en este post: Rob Lowe (que poco a poco ha recuperado su fama perdida), Emilio Estevez, Ally Sheedy, Anthony Michael Hall, Jami Gertz, Judd Nelson…

domingo, 10 de octubre de 2010

Come reza ama, un producto poco especial hecho a la medida de la Roberts

Come reza ama está basada en el best-seller autobiográfico de la escritora estadounidense Elizabeth Gilbert. Lo que no todos saben es que en los noventa Gilbert fue camarera y basándose en sus vivencias tras la barra escribió un artículo para la revista GQ que después inspiraría la película con más chicas “cañón” por fotograma de la historia: El bar Coyote. Pero hablemos de Come reza ama, el retrato de una mujer madura y de éxito (Julia Roberts) que parece pasar por una aguda crisis existencial. Ávida de emociones, decide dejar a su insoportable marido (Billy Crudup) y dedicarse a viajar por el mundo: Italia, Indonesia, India… Claro, en cada uno de sus “viajecitos” conocerá a diferentes hombres: un joven y místico actor (James Franco), un brasileño cuarentón divorciado (Javier Bardem)…

Primero de todo, decir que los fans acérrimos de la ex novia de América, la Roberts, disfrutarán de lo lindo con el film, ya que ella es la protagonista absoluta de la cinta. Y la verdad, como actriz no defrauda, aunque su personaje resulte un tanto caprichoso; nada que ver con la adorable Vivian de Pretty Woman. Del elenco masculino poco que reseñar: James Franco y Javier Bardem (que aparece mucho menos de lo que cabría esperar) cumplen, aunque sus interpretaciones no sean para nada memorables, y Billy Crudup resulta convincente y antipático al mismo tiempo. El veterano Richard Jenkins es, probablemente, el más sobresaliente del reparto.
Come reza ama, dirigida principalmente al público femenino, sigue la estela de otros largometrajes protagonizados por mujeres maduras e independientes, en la línea de Bajo el sol de la Toscana. La verdad es que no está tan mal como han dejado ver las críticas más maliciosas y tiene alguna que otra escena divertida (como aquellas en las que aparece el chamán), pero su metraje es excesivo. Parece que nos encontramos ante un documental de viajes de Lonely Planet que no acaba nunca; sí, sí, son imágenes bellísimas que dan ganas a uno de coger el pasaporte ipso facto y viajar lejos, muy lejos. Come reza ama es un producto tremendamente publicitado, con un brillante envoltorio narcisista y pretencioso.
El director de este film es Ryan Murphy, el nuevo Rey Midas de la tele yanqui, creador de la controvertida Nip/Tuck y de la celebrada Glee. Desde luego, en esta ocasión no ha conseguido dar en el clavo, pero no seamos excesivamente críticos con Come reza ama: si a usted le gustan las películas con romance, paisajes exóticos y hombres de “quita y pon”, ¡vaya a verla!

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Lo último

Últimamente veo menos cine que nunca. Tampoco este modesto blog parece atravesar su mejor momento. Debo admitir que en los últimos tiempos me he concentrado en series como Mad Men y me he enganchado a otras como Los Pilares de la Tierra y Parenthood (que no es nada del otro jueves, pero entretiene). A pesar de todo, no pierdo la fe, y supongo que el otoño traerá consigo mejores películas y un mayor interés por el Séptimo Arte de este humilde cinéfilo. Aquí un breve resumen de lo que he visto recientemente:



1. The Box (2009). Richard Kelly (que tras sorprender con Donnie Darko, su extravagante ópera prima, se ha quedado un tanto estancado) dirige esta cinta que aúna suspense y ciencia ficción. Excelentemente ambientada a mediados de la década de los setenta y con unos creíbles Cameron Diaz y James Marsden al frente del reparto, The Box es una cinta original y recomendable, con grandes giros argumentales. Tal vez le quitaría algún que otro elemento paranormal, pero me gustó. Frank Langella vuelve a demostrar por qué es uno de los secundarios más reclamados por el cine yanqui.

2. Teniente corrupto (2009). Remake de la cinta homónima dirigida por Abel Ferrara en 1992. Werner Herzog asume en esta ocasión las tareas de dirección y Nicolas Cage se pone en la piel del teniente que en su día encarnó Harvey Keitel. No he visto el film original, pero esta nueva versión me pareció soberanamente lenta y anodina. Se nota la veteranía de Herzog, está rodada con gusto y Nicolas Cage (que no es santo de mi devoción, para qué negarlo) borda su papel de tipo repulsivo, pero…miré las agujas del reloj más de dos, tres y cuatro veces deseando que avanzaran más rápidamente. ¡Ah! También aparecen la exuberante Eva Mendes, que al menos alegra un poco la vista, y un Val Kilmer que no parece pasar muchas horas metido en el “gym”.

3. Hot Fuzz. Arma fatal (2007). Mi buena amiga Sandra me recomendó esta película inglesa que visioné en V.O. sin ningún tipo de subtítulo. El fuerte acento de algunos actores no me impidió disfrutar de esta tronchante comedia en la que un excesivamente eficaz policía de Londres es enviado a un pequeño (y aparentemente tranquilo) pueblo por culpa de sus celosos colegas. Allí descubrirá que nada es lo que parece. Eso sí, la última media hora demasiado pasada de rosca. Hot Fuzz me sirvió además para descubrir al actor Simon Pegg (co-autor del guión), estupendo comediante y tremendamente popular en Reino Unido. Otra película con el mismo equipo que me han recomendado: Shaun of the Dead. ¿Alguien la ha visto?

4. Tenías que ser tú (2010). La última década ha hecho muchísimo daño a las comedias románticas. En los noventa al menos teníamos a Meg Ryan y su logrado corte de pelo, pero ahora… Tenías que ser tú es lo que en inglés se conoce como una “chick flick” (película para chicas) sin pretensiones pero con un puñado de escenas divertidas. La pizpireta y guapa Amy Adams (Julie y Julia) interpreta a una pija con taconcitos y buen fondo que viaja a Dublín para pedir matrimonio a su sosísimo noviete. Allí conocerá a un rudo irlandés (Matthew Goode, Al sur de Granada, Match Point). El desenlace no es difícil de imaginar. A destacar, la estupenda pareja protagonista y los paisajes. Ideal para una tarde tontorrona con chuches y poco seso.