Pequeñas mentiras sin importancia lo tiene todo. Te hace reír, llorar e incluso pensar. A priori, que el metraje de una película supere las dos horas es, cuanto menos, peligroso. Cuando las luces se encienden, el aire acondicionado cesa y el acomodador te invita a dejar la sala llega el momento de hacer balance: ¿ha merecido la pena o realmente he perdido más de dos horas de mi vida? En este caso diré que la elección fue totalmente acertada. Para empezar reconoceré que las películas generacionales siempre suelen ser de mi agrado. Pequeñas mentiras sin importancia bebe de filmes emblemáticos como Reencuentro de Lawrence Kasdan, Beautiful Girls de Ted Demme o Los amigos de Peter de Kenneth Brannagh, sólo que con un toque “à la française”.Cada año, un grupo de amigos se reúne para pasar unos días en la casa de la playa de Max (François Cluzet), el dueño de un exitoso restaurante, y su mujer Véro (Valérie Bonneton). Pocos días antes de iniciar las vacaciones, Ludo (Jean Dujardin), uno de los integrantes del grupo, sufre un grave accidente de tráfico que lo deja postrado en una cama. Aún así, sus amigos deciden seguir adelante con su idílico viaje. Allí se destaparán esas “pequeñas mentiras sin importancia” que existen en todo grupo de amigos.
El tercer largometraje como realizador de Guilaume Canet (pareja en la vida real de Marion Cotillard, una de las protagonistas) camina con paso firme, y sin tropezar, entre la comedia y el drama. Destacaría el impactante comienzo y algunos momentos desternillantes, como la sorprendente confesión de Vincent (Benoît Magimel) a Max, Antoine (Laurent Lafitte) con sus SMS o Max y su obsesión por las comadrejas -y por todo en general-. El emotivo speech final de Jean-Louis (Joël Dupuch) da qué pensar y no deja impasible a nadie. Por si esto fuera poco, el buen rollo existente entre los intérpretes en la vida real se refleja en pantalla. Los actores están todos en su sitio, destacando al histriónico François Cluzet y a la últimamente omnipresente Marion Cotillard, que no está tan dulce como en Midnight in Paris. Los personajes están muy bien desarrollados, especialmente los masculinos.Aunque algunos críticos la han calificado de excesiva, la selección musical, compuesta en su mayoría por antiguos hits que todos conocemos, me ha parecido realmente acertada. Tenemos un ecléctico mix de canciones que incluye temas de Anthony and the Johnsons, Bonnie Tyler, David Bowie o Nina Simone. Lo que menos me ha gustado es el desenlace, excesivamente lacrimógeno para mi gusto, teniendo en cuenta que últimamente mi umbral de la sensibilidad no es muy elevado que digamos.
Con todo, diría que Pequeñas mentiras sin importancia es una película a reivindicar que no olvidaré fácilmente.

Pensándolo bien, Hanna tenía todos los ingredientes para ser de mi agrado: actores solventes, un director (Joe Wright) interesante, una premisa inicial original, escenas de acción perfectamente coreografiadas, una estética cuidada al milímetro… Entonces, ¿qué ha podido fallar? Tal vez la culpa fuera mía y estuviera más preocupado de que no se me cayera ninguna chuchería (quien dice chuchería dice “Chaskys”, “Jumpers”, etc) al suelo que de la intensa vida de la protagonista. Probablemente un segundo visionado me sacaría de dudas.

En esta ocasión y al igual que en sus últimas cuatro películas, Allen no ejerce de actor. Como suele hacer en numerosas ocasiones, delega el rol que él interpretaría en otro actor. Para dicha tarea ha escogido al simpático Owen Wilson, que se desenvuelve con una soltura encomiable en el Universo made in Allen. Su personaje, poseedor de una verborrea que ya quisieran muchos e incapaz de desprenderse de esa eterna expresión de alucinado, se mete en el bolsillo al espectador. Junto a él, hay que destacar a las adorables Rachel McAdams y Marion Cotillard, un histriónico y realmente divertido Adrien Brody o Kathy Bates, que haga lo que haga siempre está estupenda. 
También la vimos como ex mujer de Ben Stiller en la infantil Noche en el museo y en la prematuramente cancelada y recomendable serie The Nine (creo que hasta hace poco se ha estado emitiendo en ETB-2 muy pero que muy tarde), centrada en el atraco a un banco.
3. Los “season finale”. En los últimos episodios de cada una de las temporadas la trama suele dar un vuelco de 360º grados… Jugosas sorpresas que enganchan al público.
8. La música. Soy fan acérrimo de los “oldies” (así llaman en USA a hits de décadas pasadas), lo reconozco. Las canciones empleadas en la serie me encantan, sobre todo las que suelen acompañar al final de los episodios. ¡Cuánto daño han hecho Justin Bieber, Miley Cyrus y compañía!

En el fondo, Pan Negro es un crudo retrato de vencedores y vencidos, o lo que es lo mismo, de aquellos que comían “pan blanco” y los que debían conformarse con “pan negro”. Una de esas grandes películas que no olvidas fácilmente y te hacen pensar. Tal vez, mucho más de lo que desearías.
La serie que nos ocupa, muy dirigida al público teen, sólo duró en antena ochos capítulos. Aún así, sirvió como plataforma para 
Hay que reconocer que la serie tenía su punto. Se centraba en los jóvenes que acudían a la elitista academia para chicos Rawley. El protagonista, Will (Rodney Scott), había conseguido una beca para asistir a dicho centro, ubicado en su pueblo natal. Todo era muy idílico y la estética estaba muy cuidada. Su compañero de habitación, Scout (Mark Famiglietti), el típico chico rico y arrogante, se enamoraba de una chica del pueblo, Bella (Kate Bosworth), mucho más humilde y carismática que él. También andaba por allí el hijo del decano (Ian Somerhalder), que se había fijado en Jake (Katherine Moenning), una moza que se hacía pasar por chico para poder acceder a la academia y de paso, chinchar un poco a sus padres. Ése sería el planteamiento inicial, pero en ocho capítulos pasarían infinidad de cosas que no podría resumir en un post. Coca Cola era su principal sponsor… y se notaba.
Fue una auténtica lástima que esta serie de la WB no durara un poco más… En mi opinión, no era tan pedante como Felicity o Dawson crece. La canción de la
¿Alguien la recuerda? (de todas maneras, está en YouTube) 
