Ya ha pasado más de una semana desde la entrega de los Oscar. Y yo, un supuesto cinéfilo empedernido, sin ver la gala. Pues sí, después de las críticas negativas y de hartarme a ver anodinos resúmenes en la caja tonta, he decidido que esta vez voy a abstenerme. Aún recuerdo los años en los que la gala se retransmitía por Canal+ y la grababa en VHS para visionarla al día siguiente. Y no presionaba ni una sola vez la tecla de “fast forward”. Ni siquiera cuando repartían el Premio al Mejor Maquillaje. Lo juro.Últimamente ando muy ocupado con tareas que poco tienen que ver con el ámbito cinematográfico. De todas maneras, he de decir que estoy contento con el resultado. Como ya dije en un post anterior, Colin Firth realiza un trabajo sublime en El discurso del Rey y merece la estatuilla. Realmente me sorprendió que esta cinta se alzara con los Oscar de Mejor Película y Mejor Director… Muchos dicen que la película buscaba precisamente eso, recibir premios como churros. Yo pensaba que La Red Social se alzaría con el galardón principal, aunque en mi opinión está altamente sobrevalorada y desde luego no es la película más redonda de David Fincher, cuyos filmes suelen ser siempre de mi agrado. Tampoco hubiera predicho que el Oscar al Mejor Realizador iba a ser para el hasta ahora desconocido Tom Hooper, ya que me hubiera decantado más por el propio Fincher o Darren Aronofsky.
Y , aunque al igual que en el caso de Firth estaba cantadísimo, me congratula enormemente que Natalie Portman recibiera el premio a la Mejor Actriz. Hace unos días vi El Cisne Negro en pantalla grande y quedé tan impresionado con el trabajo de la Portman… La película es una de las más intensas que he visto en los últimos años, me dejó totalmente noqueado. Tanto, que aún hoy no sabría decir si me gustó o no. Creo que nunca me había sucedido antes. Sí, en menos de dos horas me provocó sensaciones de todo tipo: me reí y “asusté”, sufrí y en ciertos momentos llegué a identificarme con la protagonista.Siempre me había gustado la Portman, desde sus tiempos en Beautiful Girls, pero hasta ahora creo que no había llegado a mostrar todo su potencial interpretativo. Tal vez en Closer (película que aborrecí) y V de Vendetta pudimos atisbar algo, pero es que en El Cisne Negro pone toda la carne en el asador y se come con patatas (y kétchup y aros de cebolla y lo que haga falta) al resto del reparto. La dirección de Aronofsky es espléndida y todo en el film está cuidado con sumo detalle. La estética es, simplemente, perfecta (el apartamento en el que vive Vincent Cassel ha despertado cierta envidia en mí). Y a pesar de no tener del todo claros mis sentimientos hacia El Cisne Negro, la recomendaría fervientemente.
Sobre las victorias de Christian Bale y Melissa Leo como intérpretes de reparto poco puedo decir, ya que no he visto The Fighter. Ambos son actores de alto standing, por lo que supongo que el premio estará justificadísimo. El año que viene prometo ver la gala íntegra y hacer un análisis mucho más exhaustivo. Con lo que yo he sido. Antes incluso me tragaba los Globos de Oro, los Emmy o los SAG (Premios del Sindicato de Actores) y ahora…
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Lo mejor de Primos es su ingenio. Ofrece elevadas dosis de humor (un pelín grueso) y a juzgar por la cantidad de risas escuchadas en la sala de cine, divierte al espectador. Los tres actores principales demuestran de sobra sus dotes cómicas interpretando a tres primos muy pero que muy estereotipados. Y el resto del reparto tampoco se queda corto. Adrián Lastra y su parche son todo un descubrimiento e Inma Cuesta (de la serie Águila roja) me parece “re-guapa”. Desde luego, todo el que la ha visto coincidirá conmigo en una cosa: el momento “Backstreet Boys” es antológico y desternillante. Tal vez, como ocurre en la mayoría de las comedias, el único defecto de Primos sea su previsibilidad, pero logra hacernos reír y olvidarnos, durante algo más de hora y media, de las preocupaciones diarias.

Sin lugar a dudas, lo que menos me ha gustado ha sido el desenlace, un “happy end” forzado, previsible e inverosímil; hasta me atrevería a afirmar que no está al nivel del resto del metraje.
Las circunstancias no me han permitido disfrutar de esta película en versión original, y es una auténtica lástima, ya que hubiera podido apreciar aún mejor la magnífica interpretación de Firth. Además de la convicción con la que se pone en la piel de un personaje tartamudo, el actor británico es capaz de expresar con su rostro lo que no está escrito. Junto a él, también destacan el siempre impecable Geoffrey Rush (Shine, Shakespeare in Love, Piratas del Caribe), que borda su papel, y Helena Bonham Carter, actriz fetiche y pareja de Tim Burton, conocida al principio de su carrera como la reina por antonomasia de los dramas victorianos.
10. L.A. Story // Tres mujeres para un caradura
25. Without a Paddle // De perdidos al río
De todas maneras, aunque los apuestos Heigl y Duhamel luzcan bien en pantalla y estén acompañados por actores conocidos como Christina Hendricks (mucho menos voluptuosa y carismática que en Mad Men) y Josh Lucas (Sweet Home Alabama), la mayoría de las risas vienen provocadas por el personaje de la pequeña Sophie, interpretado por las trillizas Lexi, Brooke y Brynn Clagett. Y es que, un bebé en pantalla es capaz de enternecer a cualquiera, incluso al más “gallo del corral”.
No es sorprendente que haya recibido críticas mayoritariamente desfavorables, ya que el guión no es nada del otro jueves y la originalidad brilla por su ausencia, pero este humilde cinéfilo la recomendaría para pasar un rato entretenido y no ejercitar en absoluto las neuronas.





