martes, 8 de marzo de 2011

Opinión tardía sobre los Oscar, El Cisne Negro, Natalie…

Ya ha pasado más de una semana desde la entrega de los Oscar. Y yo, un supuesto cinéfilo empedernido, sin ver la gala. Pues sí, después de las críticas negativas y de hartarme a ver anodinos resúmenes en la caja tonta, he decidido que esta vez voy a abstenerme. Aún recuerdo los años en los que la gala se retransmitía por Canal+ y la grababa en VHS para visionarla al día siguiente. Y no presionaba ni una sola vez la tecla de “fast forward”. Ni siquiera cuando repartían el Premio al Mejor Maquillaje. Lo juro.

Últimamente ando muy ocupado con tareas que poco tienen que ver con el ámbito cinematográfico. De todas maneras, he de decir que estoy contento con el resultado. Como ya dije en un post anterior, Colin Firth realiza un trabajo sublime en El discurso del Rey y merece la estatuilla. Realmente me sorprendió que esta cinta se alzara con los Oscar de Mejor Película y Mejor Director… Muchos dicen que la película buscaba precisamente eso, recibir premios como churros. Yo pensaba que La Red Social se alzaría con el galardón principal, aunque en mi opinión está altamente sobrevalorada y desde luego no es la película más redonda de David Fincher, cuyos filmes suelen ser siempre de mi agrado. Tampoco hubiera predicho que el Oscar al Mejor Realizador iba a ser para el hasta ahora desconocido Tom Hooper, ya que me hubiera decantado más por el propio Fincher o Darren Aronofsky.
Y , aunque al igual que en el caso de Firth estaba cantadísimo, me congratula enormemente que Natalie Portman recibiera el premio a la Mejor Actriz. Hace unos días vi El Cisne Negro en pantalla grande y quedé tan impresionado con el trabajo de la Portman… La película es una de las más intensas que he visto en los últimos años, me dejó totalmente noqueado. Tanto, que aún hoy no sabría decir si me gustó o no. Creo que nunca me había sucedido antes. Sí, en menos de dos horas me provocó sensaciones de todo tipo: me reí y “asusté”, sufrí y en ciertos momentos llegué a identificarme con la protagonista.

Siempre me había gustado la Portman, desde sus tiempos en Beautiful Girls, pero hasta ahora creo que no había llegado a mostrar todo su potencial interpretativo. Tal vez en Closer (película que aborrecí) y V de Vendetta pudimos atisbar algo, pero es que en El Cisne Negro pone toda la carne en el asador y se come con patatas (y kétchup y aros de cebolla y lo que haga falta) al resto del reparto. La dirección de Aronofsky es espléndida y todo en el film está cuidado con sumo detalle. La estética es, simplemente, perfecta (el apartamento en el que vive Vincent Cassel ha despertado cierta envidia en mí). Y a pesar de no tener del todo claros mis sentimientos hacia El Cisne Negro, la recomendaría fervientemente. Sobre las victorias de Christian Bale y Melissa Leo como intérpretes de reparto poco puedo decir, ya que no he visto The Fighter. Ambos son actores de alto standing, por lo que supongo que el premio estará justificadísimo. El año que viene prometo ver la gala íntegra y hacer un análisis mucho más exhaustivo. Con lo que yo he sido. Antes incluso me tragaba los Globos de Oro, los Emmy o los SAG (Premios del Sindicato de Actores) y ahora…


Por cierto, mención especial para mi nuevo (y maravilloso) banner diseñado en exclusiva para mí por S.G. You are an artist!

sábado, 26 de febrero de 2011

Primos, risas por doquier

Aún me acuerdo de cuando vi AzulOscuroCasiNegro, la ópera prima de Daniel Sánchez Arévalo, director de la cinta que nos ocupa. Me pareció algo extraña, pero me gustó. También me sirvió para descubrir a tres actores prácticamente desconocidos por aquel entonces: Quim Gutiérrez, Raúl Arévalo y Antonio de la Torre. Todos ellos han vuelto a coincidir en el tercer largo de Sánchez Arévalo: Primos. Una comedia generacional con chispa protagonizada por tres primos de caracteres diametralmente opuestos.

Cuando a Diego (Quim Gutiérrez) lo plantan en el altar, sus primos Julián (Raúl Arévalo), el típico macarra con verborrea y buen fondo, y José Miguel (Adrián Lastra), un hipocondríaco de mucho cuidado totalmente absorbido por su novia, acuden en su ayuda. Para animar al desconsolado primo, deciden emprender un viaje a la localidad de Comillas –Cantabria-, donde veraneaban y en la que planean reencontrarse con el amor de juventud de Diego (Inma Cuesta). Las verbenas en la plaza del pueblo, los puestos con souvenirs de poca monta (las míticas camisetas con mensajes vagamente originales no tienen precio), las barracas, los inolvidables concursos de playback y/o karaoke (¿quién no ha participado en uno?) y los paseos por la playa son algunos de los ingredientes que no pueden faltar en todo verano que se precie. Tampoco personajes emblemáticos del pueblo, como “El Bachi” (Antonio de la Torre), que en su día regentaba un videoclub, y su hija (una crecidita Clara Lago).
Lo mejor de Primos es su ingenio. Ofrece elevadas dosis de humor (un pelín grueso) y a juzgar por la cantidad de risas escuchadas en la sala de cine, divierte al espectador. Los tres actores principales demuestran de sobra sus dotes cómicas interpretando a tres primos muy pero que muy estereotipados. Y el resto del reparto tampoco se queda corto. Adrián Lastra y su parche son todo un descubrimiento e Inma Cuesta (de la serie Águila roja) me parece “re-guapa”. Desde luego, todo el que la ha visto coincidirá conmigo en una cosa: el momento “Backstreet Boys” es antológico y desternillante. Tal vez, como ocurre en la mayoría de las comedias, el único defecto de Primos sea su previsibilidad, pero logra hacernos reír y olvidarnos, durante algo más de hora y media, de las preocupaciones diarias.

Por cierto, me han entrado unas ganas terribles de ir a Comillas este verano. Y no necesariamente con mis primos.

--Un pequeño inciso para comentar que espero ansioso la entrega de los Oscar este domingo. Mi siguiente crítica será sobre El cisne negro, cinta que me impactó sobremanera. Natalie está inmensa y como no consiga la estatuilla creo que me enfadaré seriamente con el mundo… ¡Y Colin, espero que tú también te lo lleves!

domingo, 13 de febrero de 2011

Más allá de la vida, un drama eficaz

A decir verdad, Más allá de la vida no es el tipo de film que acostumbro a ver en el cine. Los dramas sobrenaturales no se encuentran entres mis predilectos precisamente. Pero si Clint Eastwood está detrás de la cámara y Matt Damon ejerce de protagonista principal algo debe ir francamente mal para arruinar el pastel. Y se podría decir que este humilde cinéfilo disfrutó del pastel de principio a fin, quedando gratamente sorprendido por el mismo, ya que no resultó para nada indigesto. Hablando en plata, la película me gustó. No diría que se trata de una obra maestra, ni que sea la mejor película de Eastwood (¡ni de lejos!), pero Más allá de la vida bien merece un visionado.
Más allá de la vida relata la historia de tres personajes en diferentes rincones del mundo: un obrero norteamericano con dotes de parapsicólogo (Damon), una periodista de televisión francesa (Cécile De France) y un niño que reside con su madre y su hermano gemelo en Londres (Frankie y George McLaren). Los tres han vivido experiencias muy cercanas a la muerte.

La película -menos lacrimógena de lo que a priori cabría esperar- está muy bien rodada y tal vez despierte dudas incluso en los espectadores más escépticos, entre los que yo no me incluyo. Si uno no siente un ápice de emoción al verla… que se lo haga mirar. Sin lugar a dudas, lo que menos me ha gustado ha sido el desenlace, un “happy end” forzado, previsible e inverosímil; hasta me atrevería a afirmar que no está al nivel del resto del metraje.
Ya poco queda del rubiales con sonrisa “profident” que despuntó con El indomable Will Hunting (los años no pasan en balde), pero en su segunda colaboración con Clint Eastwood tras la estupenda Invictus, Matt Damon vuelve a demostrar que es uno de los actores con más solvencia de su generación. Del resto del reparto, me quedo con la cautivadora Bryce Dallas Howard (hija del director Ron Howard vista en Spiderman 3 o Manderlay, entre otras), que afronta aquí un rol secundario.

Afortunadamente parece que tenemos Eastwood para rato, ya que a pesar de ser ya octogenario, el bueno de Clint actualmente se encuentra inmerso en la filmación de J. Edgar, con los ubicuos Leonardo DiCaprio y Naomi Watts.

Una recomendación: si ya tienen suficiente drama en el cuerpo, vayan a ver otra.

viernes, 28 de enero de 2011

El discurso del Rey: un reparto redondo

Tras ver El discurso del Rey hasta el espectador menos agudo se dará cuenta de que Colin Firth es un intérprete como la copa de un pino. Actor antes que estrella, el año pasado las vitrinas de su casa se llenaron de premios y reconocimientos por Un hombre soltero –dirigida por el omnipresente modisto Tom Ford- , quedándose a las puertas del Oscar. Pero este año su suerte puede cambiar. Y es que las quinielas lo sitúan entre los máximos favoritos para alzarse con la codiciada estatuilla (recientemente se llevó el Globo de Oro). La verdad es que el hombre se lo merece: su interpretación en El discurso del Rey es sencillamente sublime.

Firth encarna al príncipe Alberto (o “Bertie”, como lo conocen en su círculo más cercano), Duque de York e hijo del Rey Jorge V, que se convertiría en monarca de Reino Unido. Alberto tiene un gran problema: es tartamudo y sufre sobremanera cada vez que debe hablar en público. Empujado por su mujer Isabel (Helena Bonham Carter), comenzará a trabajar con un carismático logopeda australiano (Geoffrey Rush), que utilizará métodos muy poco ortodoxos para ayudarlo y con el que entablará una estrecha amistad.
Las circunstancias no me han permitido disfrutar de esta película en versión original, y es una auténtica lástima, ya que hubiera podido apreciar aún mejor la magnífica interpretación de Firth. Además de la convicción con la que se pone en la piel de un personaje tartamudo, el actor británico es capaz de expresar con su rostro lo que no está escrito. Junto a él, también destacan el siempre impecable Geoffrey Rush (Shine, Shakespeare in Love, Piratas del Caribe), que borda su papel, y Helena Bonham Carter, actriz fetiche y pareja de Tim Burton, conocida al principio de su carrera como la reina por antonomasia de los dramas victorianos.

El reparto es sin duda la mejor baza de este multipremiado drama histórico dirigido por Tom Hooper, pero no el único. El guión -basado en hechos reales- nos hace reír a base de humor inteligente y hasta el más mínimo de los detalles (vestuario, decorados, música, dirección artística) se ha cuidado con exquisito mimo. Todo typical british. No es de extrañar el aplauso unánime de la –normalmente despiadada- crítica especializada.
En el fondo, El discurso del Rey es una historia de autosuperación. La lucha de un hombre que intenta superar sus limitaciones. Como todos.

martes, 18 de enero de 2011

Los títulos de películas más insólitos… o cómo los traductores dejan volar su imaginación

En muchos casos, traducir del inglés al castellano el título de un film se convierte en todo un ejercicio de imaginación. Los traductores pretenden dar a los títulos de los largometrajes un toque más cómico o un doble sentido, pero se pasan… También suelen optar por añadir una breve e innecesaria explicación al título original. Echen un vistazo a la lista:

1. Sleepless in Seattle // Algo para recordar
2. White Men Can’t Jump // Los blancos no la saben meter
3. The Shaggy Dog // Cariño, estoy hecho un perro
4. What’s eating Gilbert Grape? // A quién ama Gilbert Grape
5. He's Just Not That Into You // ¿Qué les pasa a los hombres?
6. The Dukes of Hazzard // Dos chalados y muchas curvas
7. Ice Princess // Soñando, soñando… triunfé patinando
8. The Frighteners // Ágarrame a esos fantasmas
9. If Lucy Fell // Si no te casas, me mato 10. L.A. Story // Tres mujeres para un caradura
11. Moll Flanders // Moll Flanders, el coraje de una mujer
12. Parenthood // Dulce hogar, a veces
13. The Sure Thing // Juegos de amor en la Universidad
14. Wayne’s World // Wayne’s World ¡qué desparrame!
15. Welcome Home, Roxy Carmichael // Aquí te pillo, aquí te mato
16. Weekend at Bernie’s // Este muerto está muy vivo
17. Deck the Halls // Un vecino con pocas luces
18. Outside Providence // No puedo perderte por algo tan tonto como el sexo
19. Down to you // Esta chica me pone
20. Uncle Buck // Solos con nuestro tío
21. Little Fockers // Ahora los padres son ellos
22. Airplane // Aterriza como puedas
23. The Naked Gun: From the Files of Police Squad! // Agárralo como puedas
24. Mrs. Winterbourne // Con cariño desde el cielo 25. Without a Paddle // De perdidos al río
26. Angus // El gran peque se va de ligue
27. Au Pair // Este chico es un demonio y su hermana también
28. Hot Shots! // Hot Shots, la madre de todos los desmadres
29. Big Business // Ensalada de gemelas
30. Beverly Hills Ninja // Beverly Hills Ninja, la salchicha peleona
31. The Whole Nine Yards // Falsas apariencias
32. Analyze This // Una terapia peligrosa
33. Babe // Babe, el cerdito valiente

sábado, 8 de enero de 2011

Como la vida misma, una comedia romántica ligera

Sabemos de antemano que no son obras maestras, resultan altamente predecibles, pero nos entretienen y nos hacen reír moderadamente. En Estados Unidos las llaman “feel good movies” (películas que nos hacen sentir bien). Pues bien, Como la vida misma -no confundir con el film de idéntico título protagonizado por Steve Carrell-, dirigida por el televisivo Greg Berlanti, es una de estas películas.

Holly (Katherine Heigl) y Eric (Josh Duhamel) no se pueden ni ver. Sin embargo, ambos sienten devoción por la pequeña Sophie, hija de sus mejores amigos. Los padres de la niña perderán la vida en un trágico accidente de coche y Holly y Eric deberán hacerse cargo de la criatura juntos. Hasta el espectador menos agudo de la sala puede predecir cómo va a desarrollarse la historia. Pero en este tipo de películas, eso es lo de menos: al fin y al cabo, hemos tenido una intensa semana llena de preocupaciones y lo que menos nos apetece es pensar.

Lo de unir a dos personajes a priori incompatibles es un recurso muy utilizado en las comedias románticas. En este caso, ella es perfeccionista, organizada y sabionda, y él caradura, picaflor y simpático. La verdad es que da la sensación de que Katherine Heigl repite papeles similares en sus últimas películas (Lío embarazoso, 27 vestidos, La cruda realidad, Killers). Sin lugar a dudas, de entre todo el personal del Seattle Grace (por si alguien no lo sabe así se llama el hospital de Anatomía de Grey), ella es quien mejor ha rentabilizado su popularidad televisiva. Y muchos la ven como la nueva reina de la comedia romántica. La carrera de su partenaire Josh Duhamel, marido de la cantante Fergie, es aún corta: lo hemos visto en la saga de Transformers, la serie Las Vegas o en El chico de tu vida. La química entre ambos es perfecta y constituye una de las principales bazas del film.
De todas maneras, aunque los apuestos Heigl y Duhamel luzcan bien en pantalla y estén acompañados por actores conocidos como Christina Hendricks (mucho menos voluptuosa y carismática que en Mad Men) y Josh Lucas (Sweet Home Alabama), la mayoría de las risas vienen provocadas por el personaje de la pequeña Sophie, interpretado por las trillizas Lexi, Brooke y Brynn Clagett. Y es que, un bebé en pantalla es capaz de enternecer a cualquiera, incluso al más “gallo del corral”.

Como la vida misma es una comedia romántica inocua con trasfondo dramático que sigue a pies juntillas las fórmulas de siempre y no cambiará la vida a nadie. Ni lo pretende.
No es sorprendente que haya recibido críticas mayoritariamente desfavorables, ya que el guión no es nada del otro jueves y la originalidad brilla por su ausencia, pero este humilde cinéfilo la recomendaría para pasar un rato entretenido y no ejercitar en absoluto las neuronas.

lunes, 3 de enero de 2011

Pelirrojas al poder

(Ni yo sé cómo se me ha ocurrido escribir acerca de este tema)

En el Hollywood actual, levantas una piedra y te sale una rubia (normalmente, “de bote”) despampanante. Las mujeres más duras suelen ser interpretadas por actrices morenas y castañas. Suena a estereotipo más que rancio, pero es así. De todas maneras, esta personal selección pone de manifiesto que las actrices pelirrojas están de moda y no tienen miedo de mostrar al mundo sus espectaculares melenas rojizas.



1. Julianne Moore. Una actriz como la copa de un pino, querida por el público y muy acostumbrada a recibir los elogios de la crítica especializada. En su caso, lo de envejecer no supone ningún problema, más bien, todo lo contrario: está tan bella (o más) que hace diez años y es imagen de la prestigiosa firma italiana Bvlgari. En las vitrinas de su casa no hay tantos premios como cabría esperar, aunque ha sido nominada a los Oscar en cuatro ocasiones (Lejos del cielo, Las horas, Boogie Nights, El fin del romance). Este año su suerte podría cambiar: está nominada a un Globo de Oro por The Kids Are All Right y los pronósticos auguran que será una de las candidatas a los Oscar. La verdad es que su estupenda trayectoria bien merece un reconocimiento de dicha entidad.



2. Nicole Kidman. Aunque cambia su color de pelo con asiduidad, la australiana más poderosa de Hollywood (aunque nació en Hawaii) es pelirroja. Lamen-tablemente, los abundantes retoques estéticos a los que se ha sometido en los últimos años hacen que su rostro parezca de cera. Aún así, la señora de Keith Urban ha demostrado con creces su versatilidad y talento interpretativo: Cold Mountain, Moulin Rouge, Las horas, Los otros, Todo por un sueño… Desde luego, la jovencita que protagonizó Calma total en su Australia natal ha cambiado muchísimo. Su próximo reto: interpretar al pintor Einar Wagener, uno de los primeros hombres que decidió someterse a una operación de cambio de sexo. Seguro que la Kidman sale airosa.


3. Marcia Cross. Ella es, sin duda, una de las pelirrojas más populares de la pequeña pantalla. Actualmente encarna a la estirada y sumamente perfeccionista Bree Van De Kamp en la longeva Mujeres desesperadas. Antes, puso los pelos como escarpias a los televidentes interpretando a una de las villanas más recordadas de los 90: la doctora Kimberly Shaw de Melrose Place. Ha sido actriz invitada en un gran número de series (Seinfeld, CSI, Ally McBeal, Everwood) y antes de hacerse famosa apareció en una veintena de episodios de la serie California (también conocida como Knots Landing), spin-off de Dallas. Se graduó en la Julliard School y obtuvo un máster en Psicología por la Antioch University de Los Ángeles.




4. Isla Fisher. Aún no es muy conocida, pero esta pizpireta y divertida actriz está abriéndose camino en Hollywood. A la inolvidable protagonista de Confesiones de una compradora compulsiva la hemos visto en De boda en boda, Definitivamente, quizás, Scoby Doo y The Lookout.
Con 18 años escribió dos exitosas novelas adolescentes con la ayuda de su madre y también es autora de varios guiones. Está casada con el conocido comediante Sacha Baron Cohen.




5. Lindsay Lohan. No es mi pelirroja preferida, para qué negarlo. Al principio de su carrera era una niña muy mona, llena de pecas y talento. El remake de Tú a Boston y yo a California le abrió las puertas a la popularidad, que consolidó con cintas para adolescentes como Chicas malas, Ponte en mi lugar y Devuélveme mi suerte. También ha trabajado con directores de renombre como Robert Altman, Garry Marshall y Robert Rodríguez. Lamentablemente, sus escarceos con las drogas y el alcohol la han llevado a protagonizar incontables escándalos en la prensa sensacionalista, alejándola de los buenos papeles. Sus problemas familiares y sentimentales tampoco han ayudado. Esperemos que “LiLo” deje atrás la mala vida y encauce su carrera. Parece que en su próximo papel se meterá en la piel de la actriz porno Linda Lovelace, protagonista de Garganta profunda.



Nota: La estupenda Amy Adams (Encantada, Junebug, La duda, Julie y Julia) iba a ser incluida en este post, pero según Internet es “strawberry blonde”, o lo que es lo mismo, rubia rojiza. También pensaba que Julia Roberts era pelirroja, pero no. Y Christina Hendricks, que está triunfando gracias a su papel en la altamente recomendable Mad Men, nació rubia.