1. El inconmensurable carisma Don Draper. Podríamos decir de él que es un hombre poco íntegro, sobre todo con las mujeres. Pero también es brillante y posee esa elegancia innata de las antiguas estrellas de cine, en la línea de Clark Gable. Un personaje icónico que ha convertido a Jon Hamm (un actor prácticamente desconocido hasta el inicio de la serie) en estrella.
2. Las chicas. Las hay para todos los gustos: tenemos a una pelirroja voluptuosa y sexy (Joan), a otra que destaca más por su seso que por su cuerpo (Peggy) y, por último, a una hermosa rubia cuya gélida y clásica belleza es equiparable a su inestable carácter (Betty).
3. Los “season finale”. En los últimos episodios de cada una de las temporadas la trama suele dar un vuelco de 360º grados… Jugosas sorpresas que enganchan al público.
4. La agencia de publicidad. Ignoro cuánto hay de realidad y de ficción en el retrato de la agencia de publicidad, pero me parece un universo realmente apasionante: la búsqueda del eslogan perfecto, las reuniones con los clientes, la guerra entre la competencia… Lucky Strike, Pond’s, Clearasil, American Airlines, Marlboro o la archiconocida cadena hotelera Hilton aparecen en la trama. ¡En un capítulo incluso mencionan la pelota vasca!
5. La dirección artística. La estética sesentera está cuidada con mimo. Los coloridos vestidos, la decoración de las casas, los cardados imposibles… Todo muy retro y cool.
6. La ausencia de personajes simpáticos. No puede decirse que haya personajes realmente “gustables”, lo cual no es muy habitual en las series de televisión. Funciona sin el típico graciosillo de turno.
7. El trasfondo. Mad Men no es sólo publicidad, en los episodios también se abordan temas más “trascendentales” como el feminismo, el aborto o la discriminación racial.
8. La música. Soy fan acérrimo de los “oldies” (así llaman en USA a hits de décadas pasadas), lo reconozco. Las canciones empleadas en la serie me encantan, sobre todo las que suelen acompañar al final de los episodios. ¡Cuánto daño han hecho Justin Bieber, Miley Cyrus y compañía!
9. Los títulos de crédito. La intro es totalmente “hitchcocniana”, muy acorde con el estilo de la serie. La canción es “A Beautiful Mine”, de RJ2D.
10. Es cada vez mejor. Mad Men mejora como el buen vino. En mi humilde opinión se supera en cada temporada. No puedo más que darle las gracias a Matthew Weiner, su creador.

En el fondo, Pan Negro es un crudo retrato de vencedores y vencidos, o lo que es lo mismo, de aquellos que comían “pan blanco” y los que debían conformarse con “pan negro”. Una de esas grandes películas que no olvidas fácilmente y te hacen pensar. Tal vez, mucho más de lo que desearías.
La serie que nos ocupa, muy dirigida al público teen, sólo duró en antena ochos capítulos. Aún así, sirvió como plataforma para 
Hay que reconocer que la serie tenía su punto. Se centraba en los jóvenes que acudían a la elitista academia para chicos Rawley. El protagonista, Will (Rodney Scott), había conseguido una beca para asistir a dicho centro, ubicado en su pueblo natal. Todo era muy idílico y la estética estaba muy cuidada. Su compañero de habitación, Scout (Mark Famiglietti), el típico chico rico y arrogante, se enamoraba de una chica del pueblo, Bella (Kate Bosworth), mucho más humilde y carismática que él. También andaba por allí el hijo del decano (Ian Somerhalder), que se había fijado en Jake (Katherine Moenning), una moza que se hacía pasar por chico para poder acceder a la academia y de paso, chinchar un poco a sus padres. Ése sería el planteamiento inicial, pero en ocho capítulos pasarían infinidad de cosas que no podría resumir en un post. Coca Cola era su principal sponsor… y se notaba.
Fue una auténtica lástima que esta serie de la WB no durara un poco más… En mi opinión, no era tan pedante como Felicity o Dawson crece. La canción de la
¿Alguien la recuerda? (de todas maneras, está en YouTube) 

Y , aunque al igual que en el caso de Firth estaba cantadísimo, me congratula enormemente que
Sobre las victorias de Christian Bale y Melissa Leo como intérpretes de reparto poco puedo decir, ya que no he visto The Fighter. Ambos son actores de alto standing, por lo que supongo que el premio estará justificadísimo. El año que viene prometo ver la gala íntegra y hacer un análisis mucho más exhaustivo. Con lo que yo he sido. Antes incluso me tragaba los Globos de Oro, los Emmy o los SAG (Premios del Sindicato de Actores) y ahora… 
Lo mejor de Primos es su ingenio. Ofrece elevadas dosis de humor (un pelín grueso) y a juzgar por la cantidad de risas escuchadas en la sala de cine, divierte al espectador. Los tres actores principales demuestran de sobra sus dotes cómicas interpretando a tres primos muy pero que muy estereotipados. Y el resto del reparto tampoco se queda corto. Adrián Lastra y su parche son todo un descubrimiento e Inma Cuesta (de la serie Águila roja) me parece “re-guapa”. Desde luego, todo el que la ha visto coincidirá conmigo en una cosa: el momento “Backstreet Boys” es antológico y desternillante. Tal vez, como ocurre en la mayoría de las comedias, el único defecto de Primos sea su previsibilidad, pero logra hacernos reír y olvidarnos, durante algo más de hora y media, de las preocupaciones diarias.

Sin lugar a dudas, lo que menos me ha gustado ha sido el desenlace, un “happy end” forzado, previsible e inverosímil; hasta me atrevería a afirmar que no está al nivel del resto del metraje.
Las circunstancias no me han permitido disfrutar de esta película en versión original, y es una auténtica lástima, ya que hubiera podido apreciar aún mejor la magnífica interpretación de Firth. Además de la convicción con la que se pone en la piel de un personaje tartamudo, el actor británico es capaz de expresar con su rostro lo que no está escrito. Junto a él, también destacan el siempre impecable Geoffrey Rush (Shine, Shakespeare in Love, Piratas del Caribe), que borda su papel, y Helena Bonham Carter, actriz fetiche y pareja de Tim Burton, conocida al principio de su carrera como la reina por antonomasia de los dramas victorianos.
