sábado, 7 de enero de 2012

Perros de paja, otro remake que al menos entretiene

La recientemente estrenada Perros de paja (Rod Lurie) es un remake del film homónimo dirigido por Sam Peckinpah y protagonizado por Dustin Hoffman a principios de la década de los setenta. No he visto el film original, por lo que mi opinión está basada única y exclusivamente en esta nueva versión. Lo sé. Más de uno se estará preguntado: ¿qué tipo de cinéfilo es este? Me temo que no tengo ninguna respuesta convincente al respecto, jeje.

He de admitir que la película que nos ocupa me ha entretenido y a pesar de la malas críticas y su escasa repercusión comercial merece un visionado. Perros de paja cuenta la historia del escritor David Sumner (James Marsden) y su mujer Amy (Kate Bosworth), que vuelven a la localidad natal de ella para reconstruir la casa familiar y de paso, para que David termine el guión en el que trabaja. Al poco tiempo, el bueno de David conocerá al rudo ex de su mujer (Alexander Skarsgard) y a sus “amigotes”, que serán los encargados de reconstruir el dañado tejado de la casa. Más de uno sabrá que no me gusta nada revelar spoilers, pero tan sólo diré que la historia es bastante violenta, con imágenes grotescas, como cualquiera podría deducir tras la impactante escena inicial.
Perros de paja muestra las evidentes diferencias entre el urbanita David y los hombres del pueblo, que parecen haberse quedado anclados en tiempos muy, muy lejanos. Tal vez los personajes estén demasiado estereotipados, o puede que la realidad de un pequeño pueblo sureño estadounidense sea así, quién sabe. La cuestión es que este contraste ocupa un peso importante en la trama.

Por otra parte, y aunque los proverbios no son mi fuerte precisamente, me gustaría recordar dos expresiones por todos conocidas: “ojo por ojo, diente por diente” y “donde fueres haz lo que vieres” (esta última es pronunciada en varias ocasiones a lo largo del metraje). Y es que, ambas adquieren un protagonismo importante en Perros de paja.

El semidesconocido Rod Lurie no es Sam Peckinpah, ni James Marsden (de la saga X-Men) Dustin Hoffman, pero este -probablemente innecesario- remake está bien rodado y cuenta con interpretaciones solventes. Por fin volvemos a ver en la gran pantalla a Kate Bosworth, a la que había perdido la pista en los últimos tiempos, y al catódico Alexander Skarsgard (True Blood), que no decepciona en su rol de villano (cotilleo: fueron pareja durante varios años). Junto al trío protagonista destacan James Woods (que siempre resulta desconcertantemente repulsivo) y Dominic Purcell, protagonista de Prison Break.


En una época en la que todo son remakes , secuelas, precuelas, parodias, spin-offs y adaptaciones de producciones ya estrenados no deberíamos ser exageradamente críticos con esta versión actualizada (Sony Vaio incluido) de Perros de paja.

viernes, 14 de octubre de 2011

El hombre de al lado, cine argentino de calidad


Un sinfín de pequeñas tragedias pueden arruinar la que prometía ser una placentera jornada cinematográfica: que un hombre altísimo se siente delante de ti, que las palomitas contengan bastante más sal de la deseada, que tu acompañante sufra continuos ataques de tos, que tengas que colocarte las abominables gafas de 3D sobre tus gafas graduadas (¿?)… Pero, para mí, la tragedia más grande (cuando estoy en una sala de cine, claro) es no poder disfrutar de los tráilers, que a menudo son mejores que las propias películas de las que derivan. Son mi “guilty pleasure”. Pues bien, con un divertido -y pelín marciano- tráiler descubrí hace un par de meses la cinta argentina El hombre de al lado. Ganadora de multitud de premios internacionales y nominada al Goya como Mejor película extranjera de habla hispana, el film de Mariano Cohn y Gastón Duprat tenía todas las papeletas para ser de mi agrado.
La historia sobre la que se sustenta es aparentemente sencilla y pone de manifiesto, una vez más, que el ingenio vale más que un presupuesto millonario. Leonardo, un reputado y sofisticado arquitecto, que habla idiomas y lleva gafas de pasta de marca descubre que Víctor, el rudo hombre que vive en la casa contigua, quiere construir una ventana en la pared medianera. Este hecho provoca desavenencias entre ellos, así como incontables situaciones hilarantes. También aparecen en escena la estirada mujer y la poco cariñosa hija de Leonardo.

Uno de los grandes pilares de la película es la diferencia de caracteres de los dos personajes centrales, completamente antagónicos. Visualmente atractiva, El hombre de al lado fue rodada íntegramente en la casa Curutchet de La Plata, realizada por Le Corbusier. La verdad es que tanto el exterior como el interior de la misma han despertado en mi envidia más bien insana.
He de reconocer que El hombre de al lado me ha gustado, aunque me he reído menos de lo que esperaba tras el visionado del tráiler promocional. Se trata de una cinta simpática y entretenida que discurre entre la comedia negra y el drama e incluye moraleja final. La labor de los intérpretes también es digna de elogio, al igual que el guión, sencillo a la par que efectivo.

Es una auténtica lástima que el cine argentino no se promocione más en el extranjero y nos perdamos pequeñas películas como ésta entre tanto blockbuster, remake, precuela y secuela.


Al fin y al cabo, que el envoltorio brille más no quiere decir que el regalo vaya a ser mejor. Y en este caso, no existen grandes lazos ni tan siquiera una hortera tarjeta musical… existe ingenio.

lunes, 3 de octubre de 2011

El árbol de la vida, inclasificable

Un amigo se dispone a contarte un chiste. “Es buenísimo”, te dice. A ti te gustaría haberlo entendido y haberte reído, pero no ha podido ser. Se te queda esa típica cara de atontado y no sabes si fingir (y de paso, reírte como si te fuera la vida en ello) o admitir que realmente no has captado ese chiste tan supuestamente maravilloso. Así me sentí con El árbol de la vida de Terrence Malick, ganadora de la Palma de Oro en Cannes. Sabía que no iba a encontrarme una película fácil y sin pretensiones; más bien, lo contrario. Para algo está tras la cámara Terrence Malick, un auténtico enigma conocido por sus excentricidades y que en tres décadas tan sólo ha dirigido cinco largometrajes.

El árbol de la vida es realmente inclasificable, poética y muy “new age”. La historia de una familia típicamente americana (formada por Brad Pitt, Jessica Chastain y sus tres hijos) se combina con la del mundo (desde su nacimiento hasta su destrucción), incluyendo el Big Bang, los dinosaurios y el cielo. Todo muy abstracto, dotado de una factura técnica impecable y estéticamente perfecto. Las imágenes son muy bellas, tal y como dijo una de las personas que me acompañaba en la sala: “parecen el salvapantallas de mi ordenador”. Su excesivo metraje (¡el montaje inicial era de cuatro horas!) la hace difícil de digerir, aunque, eso sí, es imposible que deje indiferente a nadie. Al final de la proyección se escuchó algún que otro aplauso en la sala… ¿Les pareció una obra maestra? ¿Aplaudían porque para ellos ya terminó el calvario? Nunca lo sabré. Como cinéfilo he de decir que me suelen agradar las películas poco convencionales, pero en esta ocasión me ha sobrado enjundia. Hubiera disfrutado con una historia más ortodoxa y menos profunda, centrada en esa familia de Texas de los 50, con padre autoritario (Pitt), madre dulce (Chastain) y tres hijos. No es para nada “cool” admitir que, por una vez, me hubiera gustado que todo estuviera más mascado.

Y por cierto, que se publicite a Sean Penn como co-protagonista... Parece que la mayoría de sus escenas quedaron en la sala de montajes, para desgracia de los fans de este “monstruo” de la interpretación.

El árbol de la vida es una obra poética que despierta reacciones diametralmente opuestas entre los espectadores. Los 138 minutos cinematográficos más maravillosos para algunos, los más tediosos para otros. No es difícil de adivinar entre cuáles me encuentro yo.

domingo, 4 de septiembre de 2011

La boda de mi mejor amiga, una grata sorpresa



Imaginemos a una pareja con ganas de arrumacos en la oscuridad de una sala de cine. Le toca elegir a ella y se decanta por La boda de mi mejor amiga. Él se echa a temblar esperando una sobredosis de azúcar. Pues no. Por su título podía haber sido una comedia romántica más, llena de clichés y gente irritantemente guapa, pero La boda de mi mejor amiga no es así. Estamos ante una comedia romántica gamberra producida por el sello del omnipresente Judd Apatow, con un espléndido elenco femenino y grandes dosis de humor grueso, apta para ellas y ellos.
A Annie (Kristen Wiig), una soltera de treinta y tantos, todo le va mal: después de fracasar su pastelería debe trabajar como dependienta en una joyería de segunda, comparte piso con unos hermanos la mar de “freakys” y tiene como “follamigo” a un hombre (Jon Hamm) que rehúye el compromiso. Un buen día, su mejor amiga Lillian (Maya Rudolph) le dice que se va a casar y que ella será una de las damas de honor. Poco después, Annie conocerá al resto de afortunadas: la nueva e hiperpija mejor amiga de Lillian (Rose Byrne), la hermana del futuro marido (Melissa McCarthy), la prima de la novia (Wendi McLendon-Covey) y la puritana Becca (Ellie Kemper). Los preparativos de la despedida de soltera y la boda centran la desternillante trama.
La boda de mi mejor amiga es realmente divertida. Su protagonista y co-guionista, Kristen Wiig (conocida en EE.UU. por su trabajo en el programa Saturday Night Live) es todo un descubrimiento y se revela en el film como una actriz cómica de tomo y lomo. Ella es quien lleva la mayor parte del peso de la película y encadena un gag tras otro sin perder fuelle. Hace que sintamos verdadera lástima por su personaje, que no da pie con bola. La guapa Rose Byrne (vista en la serie Daños y prejuicios y películas como Troya o Adam) resulta muy convincente como una pija redomada a la que cualquiera querría lanzar un objeto punzante a la cara, y el personaje de Melissa McCarthy (Sookie de Las chicas Gilmore) es demasiado soez. En el reparto también encontramos a Jon Hamm (el súper carismático Don Draper de Mad Men) o a la veterana Jill Clayburgh, fallecida antes del estreno de la película.
Escenas antológicas (por ejemplo, aquella en la que la protagonista intenta atraer la atención del policía con su coche) se combinan con otras que se pasan de escatológicas (las pruebas del vestido de boda). Aunque, seamos francos, probablemente sean estas últimas las que la mayoría de espectadores recuerden. Y si hemos de buscarle pequeñas pegas al film, podríamos decir que el “happy end” –con actuación de las Wilson Phillips incluida- no está a la altura del resto del metraje, y que en los últimos cinco minutos parece que estemos viendo una “rom com” (así llaman los estadounidenses a las comedias románticas) cualquiera. En mi opinión, un final con mala uva hubiera quedado mucho mejor…


Tal vez no pase a la historia del cine ni acumule prestigiosos premios, pero La boda de mi mejor amiga equivale a una buena sesión de risoterapia colectiva de dos horas. Y eso, es mucho.

martes, 16 de agosto de 2011

Capitán América, el (rutinario) inicio de una saga


Si el Capitán América ha venido a salvarnos del tedio estival, sólo lo ha conseguido a medias, al menos en mi caso. Tras leer la mayoría de críticas positivas y alabanzas hacia el film de Joe Johnston, esperaba algo más. Vale, no hay que ser demasiado exigente con este tipo de cine cuyo principal objetivo es entretener al personal, recaudar millones a mansalva y, de paso, volver a vender muñequitos articulados del héroe de turno. Aunque es innegable que la dirección de Johnston (Parque Jurásico III) es encomiable, al igual que la excepcional ambientación y los efectos especiales, diría que a Capitán América: el primer vengador le falta algo de chicha. Era un actor joven de relativo éxito (Los 4 Fantásticos, Cellular), pero gracias a Capitán América, sus futuras secuelas y The Avengers Chris Evans pasa a engrosar, desde ya, la lista de stars hollywoodienses del momento. Evans encarna a Steve Rogers, un mozo bastante famélico cuyo mayor deseo es alistarse en el ejército para luchar contra los nazis. Impresionado por la valentía del muchacho, un científico lo elige para un experimento que lo convierte en “supersoldado”. Rogers aumenta su musculatura y su -hasta ese momento escasa- fuerza en un santiamén (¡si fuera tan fácil!). Aunque en un principio el Capitán América no es más que un títere propagandístico, pronto decide enfrentarse al poderoso agente nazi Johann Schmidt (también conocido como Cráneo Rojo e interpretado por Hugo Weaving). Como en toda historia de superhéroes que se precie, no podían faltar la chica guapa (Hayley Atwell) y el leal mejor amigo (Sebastian Stan).

Capitán América no ha resultado tan trepidante como cabría esperar y el proceso de transformación del protagonista se dilata demasiado. Evans le pone ganas, pero no dota de carisma suficiente a su patriótico personaje (al fin y al cabo, no es Robert Downey Jr. ni Christian Bale) y el malo de Hugo Weaving (Matrix) tampoco me ha convencido. Y eso que el australiano es un actor como la copa de un pino, pero… Tommy Lee Jones no defrauda y la bella Hayley Atwell (Los pilares de la Tierra, Cassandra’s Dream) da un paso de gigante en Hollywood con esta película. Como curiosidad, aparece en un breve rol Nathalie Dormer, la arribista Ana Bolena de Los Tudor.
Al margen de la estupenda factura y demás aspectos técnicos, me ha encantado y sorprendido el impactante final, que por supuesto, no desvelaré. Podría decirse que en esta primera película nos presentan al héroe americano por excelencia, que ya tendrá tiempo de repartir mamporros y regalarnos escenas de acción con más enjundia en los siguientes largometrajes.


Capitán América: el primer vengador es un blockbuster veraniego que, aunque no cambiará la vida a nadie, merece ser visionado en pantalla grande, a poder ser acompañado de un gran arsenal de chucherías y un bajo nivel de exigencia.

Y ojo, porque al final de los créditos viene el tráiler de The Avengers, que reunirá a la crème de la crème de los héroes de la Marvel: Iron Man, Capitán América, Thor y Hulk.


miércoles, 10 de agosto de 2011

Bad Teacher… not good film




Todos hemos tenido malos profesores. Aquel que nos hizo perder la fe en las matemáticas y amar la calculadora por encima de todas las cosas, el que nos chillaba “¡venga aún puedes dar una vuelta más a la pista!” cuando apenas podíamos mantenernos en pie, la profesora de inglés con acento postizo y pronunciación más que dudosa… En Bad Teacher Cameron Díaz encarna a una sexy profesora que poco tiene que ver con la mayoría de los educadores que hemos visto en la gran pantalla. Una mujer desastrosa que después de que su adinerado marido la abandone estará dispuesta a todo con tal de conseguir el dinero para operarse los pechos. Roba, va con resaca a clase, insulta a los alumnos, fuma maría, utiliza películas como base pedagógica… Pero, como estamos en Hollywood, resulta que, al final, la moza tiene buen corazón y todo.

Muchas veces el tráiler es más divertido que la película. Precisamente eso es lo que ocurre con Bad Teacher. Por el tráiler parece que uno no va a parar de reírse durante todo el metraje… pero no. Puede que haya esbozado alguna ligera sonrisa viéndola, poco más. Aunque tenga un par de gags logrados y la Diaz ponga -literalmente- toda la carne en el asador (el momento del lavacoches parece inspirado en un libidinoso videoclip de Jessica Simpson), Bad Teacher no me ha hecho pasarlo demasiado bien.

En mi opinión, la premisa inicial prometía algo más, pero los guionistas no han sabido sacar jugo a una historia que, sin ser nada del otro jueves, podría haber sido moderadamente divertida y entretenida. Y los personajes, aparte de estereotipados, son muy poco realistas. Todavía no me explico por qué aceptó el papel Justin Timberlake (por cierto, ex de la Diaz) o lo poco que se luce el habitualmente gracioso Jason Segel (Cómo conocí a vuestra madre). Destacaría positivamente la interpretación de la semidesconocida Lucy Punch (vista en Conocerás al hombre de tus sueños de Woody Allen), como la típica profesora sabionda y puritana.


Lamentablemente, he de admitir que he visto muchísimas supuestas comedias con menos gracia que Bad Teacher. Seguro que el próximo trabajo de Jake Kasdan, la serie New Girl -que protagonizará la omnipresente Zooey Deschanel- me gusta más. Para algo es hijo del gran Lawrence Kasdan, guionista de clásicos como En busca del arca perdida o El imperio contraataca.

lunes, 4 de julio de 2011

Los más aventajados de la clase

No hace falta tener poderes adivinatorios para presagiar que estos jóvenes dejarán huella en Hollywood. Quién sabe, puede que incluso sean los sucesores de talentos ya consagrados como Scarlett Johansson, James Franco, Rachel McAdams, Jake Gyllenhaal, Anne Hathaway

1. Henry Cavill Inicios. El mozalbete comenzó su carrera con papeles más o menos importantes en películas como El Conde de Monte Cristo, El castillo soñado o Tristán+Isolda. Estuvo a punto de interpretar los papeles de Robert Pattinson en Harry Potter y el cáliz de fuego y la saga Crepúsculo. De hecho, la autora de los famosísimos libros vampíricos llegó a confesar que Cavill era su favorito para encarnar el rol de Edward Cullen. También fue un firme candidato a interpretar al mismísimo James Bond en Casino Royale, pero su juventud jugó en su contra.

Progresa adecuadamente. En 2007 saltó a la fama televisiva gracias a la serie Los Tudor, una de mis series favoritas de los últimos tiempos. Lo vimos como secundario en la película Stardust y trabajó a las ordenes de Joel Schumacher y Woody Allen en Blood Creek y Si la cosa funciona, respectivamente. También fue imagen de la casa Dunhill.
Sobresaliente. Cavill se convertirá en el próximo chico de oro de Hollywood. Se pondrá en la piel de Teseo en la esperada The Inmortals y vestirá la capa y los gallumbos más horteras de la historia cinematográfica en una nueva entrega de Superman. También trabajará con Bruce Willis en The Cold Light of Day, film rodado en Alicante.

2. Mila Kunis Inicios. Se estrenó en la pequeña pantalla siendo una chiquilla. Encadenó roles en series emblemáticas de los noventa como Los vigilantes de la playa en Hawai, Infelices para siempre y Siete en el Paraíso. Interpretó a Angelina Jolie de niña en el telefilm Gia.
Progresa adecuadamente. Los televidentes la conocieron gracias su papel protagonista en la comedia Aquellos maravillosos 70, que permaneció en antena ocho años y lanzó a Ashton Kutcher. Además, también presta su voz a Meg Griffin en la célebre serie animada Padre de familia. Kunis fue protagonista de la secuela de American Psycho, estrenada directamente en DVD. Poco a poco se fue haciendo un hueco en el cine, y hemos podido disfrutar de su belleza en la infravalorada comedia Paso de ti y las cintas de acción Max Payne y El libro de Eli, junto a Mark Wahlberg y Denzel Washington, respectivamente.
Sobresaliente. Cisne negro ha supuesto un punto de inflexión en la carrera de Kunis. Sí, la Portman se llevó un merecidísimo Oscar, pero la chica que nos ocupa también obtuvo numerosos reconocimientos, como una nominación a los Globos de Oro y un premio a la Mejor Actriz Joven en el Festival de Venecia. Próximamente la veremos en la comedia romántica Amigos con derecho a roce en la que comparte protagonismo con Justin Timberlake y uno de sus proyectos más destacados es la precuela de El Mago de Oz, con James Franco y Rachel Weisz.


3. Josh Hutcherson Inicios. A pesar de su juventud, Hutcherson es dueño de una extensa filmografía. Sus primeros papeles incluyen multitud de telefilmes, un papel en la película American Splendor y apariciones esporádicas en series como Urgencias.
Progresa adecuadamente. El chaval no le tiene ningún miedo al cine. Fue el protagonista de Polar Express junto a Tom Hanks y se especializó en películas para todos los públicos como Un entrenador genial, Pequeño Manhattan, Zathura una aventura espacial (junto a Tim Robbins y Kristen Stewart), ¡Vaya vacaciones! o la reivindicable Un puente hacia Terabithia. En 2008 co-protagonizó junto a Brendan Fraser la cinta de aventuras Viaje al centro de la Tierra, que le dio popularidad entre las quinceañeras yanquis. También protagonizó El circo de los extraños.

Sobresaliente. Más allá de ser un ídolo juvenil, ha demostrado que puede convertirse en un intérprete solvente como hijo adolescente de Annette Bening y Julianne Moore en Los chicos están bien. Tiene en cartera un montón de proyectos, entre los que destacan la secuela de Viaje al centro de la Tierra (junto a Dwayne Johnson) y la esperada adaptación de Los juegos del hambre, que promete convertirse en todo un fenómeno internacional.

4. Emma Stone
Inicios. La prometedora Stone se inició en el show-business con pequeños papeles en series televisivas y consiguió un rol fijo en la prematuramente cancelada Drive, protagonizada por Nathan Fillion (pre-Castle). Fue firme candidata a interpretar el rol de la animadora Claire en la serie de culto Héroes, que finalmente consiguió Hayden Panettiere.
Progresa adecuadamente. Debutó en el cine con la comedia Supersalidos. La chica no se durmió en los laureles y la vimos en Un rockero de pelotas, como una jovencita poco popular en Una conejita en el campus, Bienvenidos a Zombieland o la divertida Los fantasmas de mis exnovias, en la que interpretó a la novia de Matthew McConaughey en la adolescencia.
Sobresaliente. Su primer film como protagonista absoluta, Rumores y mentiras, le dio prestigio como intérprete e incluso llegó a estar nominada a un Globo de Oro como Mejor Actriz de Comedia. A la chica no le faltará el pan en un futuro próximo: se pondrá en la piel de Gwen en la próxima entrega de Spider Man y la veremos en The Help, Crazy, Stupid, Love con Steve Carrell y Amigos con derecho a roce.