lunes, 28 de junio de 2010

Los malditos de la televisión yanqui

En Estados Unidos cancelan series de televisión como churros. Algunos actores parecen atraer la mala suerte, haciendo fracasar estrepitosamente todos los shows en los que participan. Lo que estos intérpretes “tocan” desaparece de la parrilla televisiva a la velocidad de la luz. Vamos, diciéndolo simple y llanamente, son gafes.

1. Lindsay Price. Esta exótica y pizpireta actriz debe haber sido víctima de un terrible mal de ojo. Su desparpajo y atractivo parecen no terminar de convencer a los televidentes estadounidenses. La chica comenzó a trabajar siendo una mocosa y saltó a la popularidad cuando se unió al elenco de Sensación de vivir en 1998. Sus siguientes incursiones televisivas han puesto de manifiesto que contratar a esta chica es un peligro. En 2003 le dieron uno de los papeles principales de la serie Coupling, basada en la serie británica del mismo nombre. Fue un fracaso total y estuvo en antena un mes. Un par de años después interpretó a la mejor amiga de Rebecca Romijn en Pepper Dennis, que sólo duró 13 episodios. Su papel más conocido fue el de la diseñadora de moda “fashion” Victory Ford en Mujeres de Manhattan. Basada en la novela de Candace Bushnell y protagonizada por Brooke Shields, a la serie no le fue mal del todo, pero fue desechada tras un año de emisión. En su último rol televisivo Lindsay ha vuelto a coincidir con la Romijn; se trata de Eastwick (está siendo emitida por Cosmopolitan en la actualidad), una divertida e inofensiva serie que gira en torno a tres brujas con ganas de dar caña al personal. Ha sido cancelada recientemente tras una temporada.

2. Grant Show. El motero que no se quitaba su chupa de cuero ni en verano y traía loca a la audiencia femenina en Melrose Place lleva más de diez años sin dar pie con bola. Es cierto que en los últimos tiempos ha trabajado con regularidad en la pequeña pantalla, sobre todo como actor invitado en series tan conocidas como Anatomía de Grey , Sin cita previa, A dos metros bajo tierra o Dirt, pero las tres series que ha protagonizado han durado menos que Paris Hilton en un mercadillo. Point Pleasant (2005-2006) era un drama sobrenatural más que pasable que desapareció de la programación prematuramente. Su siguiente serie, Swington (2008), tenía todas las papeletas para no sobrevivir más de una temporada, ya que tocaba temas que podían no gustar a la puritana sociedad norteamericana, como el intercambio de parejas. Desde aquí quiero hacer una recomendación al Sr. Show: “¡deja de mirar gatos negros!” Y es que, la última producción que ha protagonizado el hombre, la sitcom Casi sin querer (con Jenna Elfman), cuyo argumento recuerda sospechosamente a la sobrevalorada película de Judd Apatow Lío embarazoso, ha sido finiquitada tras una temporada. 3. Bonnie Somerville. Probablemente no tenga nombre de cotizada estrella, pero esta chica es guapa y posee mayor talento interpretativo que muchas de sus coetáneas. Esta neoyorquina llamó la atención de los espectadores estadounidenses con la serie Grosse Pointe, de Darren Star. Se trataba de una parodia de Sensación de vivir entretenida y ácida, pero sólo permaneció en antena durante una temporada. Lo mismo ocurrió con la sitcom In-Laws. Somerville también ha protagonizado otras dos series fracasadas: la divertida Kitchen Confidential, basada en la novela de Anthony Bourdain Confesiones de un chef y protagonizada por el ahora exitosísimo Bradley Cooper (Resacón en Las Vegas) y Cashmere Maffia, otro intento “fashion” de repetir el éxito de Sexo en Nueva York, con Lucy Liu. De todas maneras, Somerville cuenta con un extenso currículum, que incluye apariciones regulares en series emblemáticas como Friends, Policías de Nueva York y O.C. Esta rubia angelical también trabaja con asiduidad en la gran pantalla. 4. Alex O’Loughlin. Tal vez sea pronto para incluir al partenaire de Jennifer López en El Plan B en esta lista maldita, pero el australiano ha protagonizado en pocos años varias series fallidas. La primera de ellas, Moonlight giraba en torno a un vampiro “bueno” que ejercía de detective y se enamoraba de una mortal… Original ¿verdad? La serie consiguió muy buenas audiencias y fieles fans, pero no fueron suficientes para darle una segunda temporada. Después O’Loughlin encabezó el elenco de la serie hospitalaria Three Rivers, junto a Alfre Woodard. Un buen drama sobre trasplantes que no encontró su público y fue cancelado por la CBS tras una temporada. Aun así, parece que el chico no va a quedarse en paro próximamente: es el protagonista principal del remake de la serie policíaca Hawaii Five-O, que se estrenará a finales de 2010. Veremos.

lunes, 7 de junio de 2010

Sexo en Nueva York 2, ¿dónde quedó la esencia de la serie?


Érase una vez una serie fresca y divertida que rompía tabúes y mostraba el sexo desde el punto de vista femenino. Tras permanecer seis temporadas en antena, la serie concluyó, dejando desolados a millones de fans de todo el globo terráqueo. Un buen día, uno de los guionistas de la serie, Michael Patrick King, decidió plasmar en la gran pantalla las aventuras y desventuras de las cuatro neoyorquinas más pijas de la historia. Para sorpresa de los más escépticos, el film se convirtió en un éxito rotundo, recaudando millones a mansalva y situándose entre las más taquilleras de 2008. La llegada de una secuela parecía inevitable. Muchos nos echamos a temblar… ¡Y no nos equivocábamos!

Una vez más -y que conste que lo dice un fiel seguidor de la franquicia- vuelve a cumplirse aquello de que “segundas partes nunca fueron buenas”. Vale, la primera película no era Lawrence de Arabia, pero al menos tenía algo de enjundia y varios momentos memorables. La presencia de tanta marca en cada plano podía volver loco hasta al más “fashionista” de los espectadores y le sobraban dosis de azúcar; aún así, era un producto más que digno, sobre todo teniendo en cuenta la calidad de las predecibles comedias románticas actuales. Desde luego, como los tráilers hacían presagiar, esta secuela es peor que su antecesora, aunque seguramente provocará más carcajadas entre el público. Sexo en Nueva York 2 recurre a la risa más fácil, con un guión que parece escrito sobre la marcha y que poco tiene que ver con la serie original de la HBO.
Han pasado dos años desde la anterior incursión cinematográfica de las cuatro “chicas”. El matrimonio de Carrie (Sarah Jessica Parker) y Mr. Big (Chris Noth) parece estar perdiendo la chispa; Samantha (Kim Cattrall) lucha con uñas y dientes (y pastillas) contra la menopausia; Charlotte (Kristin Davis) se está volviendo loca con sus ruidosas hijas pequeñas y Miranda (Cynthia Nixon) está más que cansada de su trabajo como abogada. Un influyente jeque invita a Samantha a Abu Dabi con todos los gastos pagados para que disfrute de los encantos de los Emiratos Árabes; claro, como no podía ser de otra manera, la más ardiente del grupo invita al viaje a sus tres amigas del alma. Nuestras glamourosas chicas vivirán allí experiencias de lo más delirantes. Realmente la película podría haberse titulado Sexo en Abu Dabi, porque lo que es la Gran Manzana sale bien poco.

El personaje de Samantha –que naturalmente escandalizará a los abudabíes con su falta de inhibición- protagoniza la mayoría de los gags de la película. No en vano, el choque cultural entre Oriente y Occidente es uno de los temas de los que se nutre la cinta. La exuberante niñera de Charlotte también nos hace reír y Miranda se revela como la más vital de las cuatro. Hay que destacar, asimismo, la aparición de Aidan (John Corbett), el antiguo amor de Carrie, y cameos de Penélope Cruz, Miley Cyrus y Liza Minelli, que canta y baila en la boda de Stanford y Anthony con una sorprendente vitalidad (¿de verdad es ella?). Tampoco podemos olvidar los modelitos imposibles de Carrie & Co., que esta vez se pasan de castaño oscuro. ¿Y qué me dicen de la ropa que utilizan cuando están tranquilamente en su casa? ¿No tienen el típico chándal raído o la camiseta extra larga de publicidad?
Sexo en Nueva York 2 es una película dirigida a los fans de la franquicia, a los que hará ilusión volver a ver en la gran pantalla a Sarah Jessica Parker, Kim Cattrall, mi adorada Kristin Davis y Cynthia Nixon repitiendo los papeles que las convirtieron en celebrities. Siguen estando estupendas, pero los primeros planos evidencian que los años no pasan en balde y si quieren hacer una tercera entrega, ya pueden darse prisa.

Un producto de marketing excesivamente vapuleado por la crítica con unos cuantos gags divertidos. Y marcas, muchas marcas. Así puede resumirse Sexo en Nueva York 2.